El semáforo de las emociones (parte de dos)

Como comentaba aquí el jueves pasado, el psicoterapeuta canadiense Khalid Sohail ha identificado tres zonas emocionales comunes propias de todo individuo, las cuales explica a través de la metáfora de un semáforo.

La ‘ luz verde’ es propia de los individuos relajados y felices; la ‘ luz ámbar’ es característica de aquellos que se sienten medianamente frustrados con la vida, y aquellos en ‘ luz roja’ son individuos que se la pasan enojados, angustiados o deprimidos.Como sería de esperarse, los estilos de comunicación de las tres zonas son radicalmente distintos.

En la zona verde prevalece una actitud comprensiva, abierta y dispuesta a la retroalimentación. En la amarilla es fácil que surjan los conflictos con otros, pues dejamos que se vayan acumulando tensiones y frustraciones. En la roja, las diferencias se agravan severamente y desaparecen la paciencia y la empatía.

En este último caso, las parejas no saben o quieren compartir sus sentimientos y se resignan a dejar de escucharse. En su libro ‘ Green Zone Living’ , el doctor Sohail refiere el caso de una pareja que se vio atrapada en un círculo vicioso que es típico de la zona emocional roja: entre más bebía el marido, más lejana se sentía su mujer de él; entre más lejana se mostraba ella, más se largaba él a emborracharse; entre más ebrio llegaba él a casa, más se rehusaba ella a mostrarle su afecto; entre más rechazado se sentía él, más ganas le daban de irse de juerga. Y, entre más alcoholizado se encontraba él, más deprimida se ponía ella.

Este círculo vicioso continuó durante años, hasta que ambos cónyuges se sometieron a una exitosa terapia de pareja. ¿Qué tipos de conductas debemos evitar para salir de la zona roja? Primero, evitar tragarse el anzuelo de los comentarios negativos, cuyo fin es provocarnos. En segundo lugar, no caer en la trampa de las acusaciones mutuas. Por ejemplo, en vez de recriminar en tono de resentimiento “¡Me humillaste enfrente de todo mundo!”, resultaría más productivo expresar nuestro sentir: “Cuando hiciste ese comentario, sentí una enorme vergüenza y no supe cómo reaccionar”. Otras conductas típicas de zona roja son la generalización (“Tú nunca me escuchas”) y el traer al presente cosas que ya habían quedado en el pasado (“¿Crees que te voy a perdonar aquella vez que te fuiste y me dejaste hablando como estúpida?”). Otra táctica es solicitarle a la otra persona posponer unos minutos la conversación: “Mi amor, tuve un día terriblemente pesado en el trabajo; me tomo una pequeña siesta y luego platicamos.”
¿Por qué hay personas que se la viven con el semáforo en rojo? Es posible que éstas provengan de familias en las que agredirse entre sí era el pan de cada día. O podría darse el caso de que en el trabajo todos se la vivan como perros y gatos. Una tercera posibilidad es vivir en ambientes donde el tejido social se encuentre notoriamente dañado por la corrupción o la delincuencia.

Para finalizar, el doctor Sohail señala la ingente necesidad de crear una zona emocional verde para la humanidad entera. Sobre todo, en estos tiempos de Trump y calamidades de semejante calaña.