Los queretanos, el Internet y las redes sociales

Como parte de una actividad de clase, mis alumnos del Tec de Monterrey recientemente encuestaron a 65 personas, la mayoría de Querétaro, sobre su uso de Internet y redes sociales. He aquí algunos de los resultados.

Cuando se le preguntó a Verónica, una estudiante de 22 años, qué tan seguido ‘ checa’ su Facebook, respondió: “Lo reviso caso todos los días, casi todo el tiempo”. ¿Y el Whatsapp? “Lo reviso a diario, sobre todo cuando veo el bombillito de color”.

Otra estudiante, Fernanda, confesó: “Me la paso 15 horas diarias conectada a algún medio; nunca dejo de estar en contacto con la comunicación mediática”. Y Guadalupe, una joven de 23, reconoció: “Estoy conectada todo el día, nunca me desconecto”.

Algunos han intentado reducir, sin éxito, su consumo. Carla, por ejemplo, reveló que en una ocasión se propuso dejar de usar Facebook e Instagram, “pero solo duré semana y media”.

En promedio, los encuestados se la pasan siete horas y media diarias conectados a Internet y cerca de la mitad reconocieron estarlo 10 horas o más.

¿Qué tan metidos se encuentran en las redes sociales? Nueve de cada 10 usan Facebook y ocho de cada 10, Whatsapp. Seis de cada 10 recurren al Instagram y cerca de la tercera parte a Snapchat.

Alaine Aranburu Etxegoien una estudiante de intercambio procedente del País Vasco, opinó que ha notado que los mexicanos nos la pasamos pegados al celular y que nos la vivimos en las redes, en vez de concentrarnos en actividades más importantes.

“En Euskadi – acotó – difícilmente llegamos a tales extremos”. Janine Hernández Vidal, una de las alumnas del equipo investigador, comparte: “Fue curioso ver la reacción de la gente cuando se les preguntaba cuántas horas al día se la pasaban desconectados y se quedaban sorprendidos al darse cuenta de que no iba más allá de las 3 horas y que, incluso, a veces ni siquiera disponían de momentos solos”.

No todos, por supuesto, muestran semejante abandono. Martín, un empleado de 55 años, “mencionó que le entristece ver a las personas enajenadas con los medios digitales y que esto nos ha hecho perder el afecto físico con las personas y nos ha deshumanizado; dice que él prefiere conversar frente a frente que por un aparato”.
¿Es similar la situación en otras partes del mundo? La empresa consultora Deloitte encuestó el año pasado a 53 mil personas de 31 países sobre el uso de sus smartphones.

Entre los hallazgos del estudio se encuentran los siguientes: cuatro de cada 10 personas revisan su celular a los cinco minutos de haberse despertado, y el 35 por ciento, cinco minutos antes de dormir. En promedio ven el celular 47 veces al día, pero aquellos entre 18 y 24 años lo checan 87 veces. El 93 por ciento recurre al móvil mientras conversa con familiares y amigos, y el 87 por ciento mientras come.

Lesley Alderman, una experta en nuevas tecnologías, propuso recientemente en el New York Times dos consejos prácticos para restringir el uso del tentador adminículo: a) declarar una habitación de la ‘ zona libre de celulares’ , por ejemplo, la sala o la cocina, b) evitar poner el teléfono sobre la mesa, ya sea en casa o al comer fuera. ¿Estarías dispuesto, lector/lectora, a seguir tan sencillas reglas o es demasiado pedir?