Estás en tu derecho

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Estás en tu derecho de ser tú mismo el juez de tus propios pensamientos, acciones y emociones.

Estás en tu derecho de sentirte como te sientes, incluyendo el derecho de estar triste, enojado, frustrado o desilusionado.

Estás en tu derecho de sentirte lleno de júbilo y alegría.

Estás en tu derecho de expresar tus sentimientos y ser tomado en serio por ello. Estás en tu derecho de ser tratado con dignidad y respeto.

Estás en tu derecho de que nadie dé por sentado cómo debes pensar, actuar o sentirte. Estás en tu derecho de tomar tus propias decisiones y afrontar las consecuencias.

Estás en tu derecho de fijar tus propias prioridades sin el beneplácito de otros.

Estás en tu derecho de pedir aquello que quieres o deseas.

Estás en tu derecho de decir ‘no’ sin sentirte culpable.

Estás en tu derecho de no explicar tus razones.

Estás en tu derecho de que a otros les parezca ilógico lo que dices.

Estás en tu derecho de no hacerte responsable por aquellos que no cumplen sus responsabilidades.

Estás en tu derecho de cambiar de opinión cuantas veces desees.

Estás en tu derecho de decir ‘No sé’, ‘No me importa’, ‘No me interesa’o ‘No entiendo’.

Estás en tu derecho de no intentar caerle bien a otros.

Estás en tu derecho de hacer menos de lo que deberías haber hecho y no recriminarte por ello.

Estás en tu derecho de tomarte el tiempo que tú decidas antes de dar una respuesta.

Estás en tu derecho de no estar de acuerdo con otros sin importar sus expectativas.

Estás en tu derecho de hacer cuantas preguntas estimes necesario.

Estás en tu derecho de pedir lo que quieres o necesitas.

Estás en tu derecho de sentirte bien sobre la clase de persona que eres.

Estás en tu derecho de anteponer tus intereses a los de otros.

Estás en tu derecho de amar y ser amado.

Estás en tu derecho de peinarte, vestirte y adornar tu cuerpo según tus personales gustos.

Estás en tu derecho de distar de ser un individuo perfecto.

Estás en tu derecho de preservar tu espacio y tus tiempos personales.

Estás en tu derecho de proteger tu privacidad.

Estás en tu derecho de utilizar tu dinero como quieras.

Estás en tu derecho de llevar a un segundo término tus obligaciones cada vez que necesites reencontrarte contigo mismo y con el mundo.

Estás en tu derecho decidir si deseas perdonar o no a otros por sus agravios y cuándo o cómo hacerlo.

Estás en tu derecho de levantarte a la hora que quieras en tus días de descanso.

Estás en tu derecho de no ceder ante los chantajes y manipulaciones de otros.

Estás en tu derecho de no creerle a otros aquello que te dicen.

Estás en tu derecho de cometer errores.

Estás en tu derecho de ejercer todos los derechos anteriores sin sentirte culpable.

¡Y todos los demás también tienen el derecho a ejercer los suyos!

(La lista anterior está basada en la Declaración de los Derechos Asertivos, escrita por Manuel J. Smith, un psicólogo y terapeuta, en 1975. A lo largo de los años, diversos autores la hemos enriquecido con nuevas aportaciones.)