Inician clases, terminan redes sociales

0
89

Cada vez son más las investigaciones que se realizan sobre los usos y abusos de las Redes Sociales, por jóvenes y adultos, y aunque existen algunas similitudes, la mayoría versan sobre las problemáticas que se suscitan al interior de las familias más que a los beneficios, académicos y sociales. Es válida la preocupación y el interés de los padres de familia por conocer la forma de acompañar y proteger a sus hijos de los muchos peligros que el internet ofrece, como son el acoso y otros delitos cibernéticos.
Cuando los menores tienden a navegar por internet, la actitud natural de los padres es querer saber lo que hacen, con quiénes se comunican y qué sitios visitan para advertir de los posibles riesgos. Sin embargo, parece que los padres son los menos preparados en cuanto al conocimiento de tecnologías y de habilidades para manejar algunas de las tantas formas de comunicación virtual: Faceboook, Twitter, correo electrónico, Instagram, Hi, Youtube, Vimeo, WhatsApp, Messenger, Blog personal, Tuenti, Google+, Snapchat, SimSimi, LINE y otras más. Aunado a esto y ante la falta de destrezas para dialogar y mediar con los menores, los padres han tenido que permitir que sus hijos abusaran en éstas vacaciones de la tableta o del celular, por no tener clases y no encontrar alguna forma creativa de entretenimiento. Muchos de ellos tuvieron que batallar y aplicaron restricciones, castigos, prohibiciones y sanciones que muy poco les funcionó. Nada más terrible para un adolescente el tener bloqueado el acceso a esta “importante herramienta de comunicación y socialización juvenil” por más de 24 horas.
No debemos negar que el internet ofrece la oportunidad para encontrar entretenimiento, amistades, educación, comunicación y el participar en diferentes foros escolares, sociales, familiares, políticos y hasta religiosos. Su uso debe estar sustentado en la honestidad y en la responsabilidad de los participantes, quizás más en los jóvenes que en los infantes. Según estudios, variables como la edad, el sexo, el nivel escolar, la preferencia religiosa y el cursar en escuela pública o privada, pueden contrastar resultados sobre los usos y abusos de Redes Sociales en diversos escenarios de la población. Así son las investigaciones, pero en éste rubro, nos instala una gran interrogante para decidir cómo actuar en el ámbito de la prevención y atención a la población en general. Lo cierto es que el uso de Redes Sociales puede influir negativamente en la afectividad de los usuarios, llevándolos a estados de insatisfacción, infelicidad, intolerancia, soledad, depresión y amargura; alteran el comportamiento siendo agresivos, antisociales, aislados y con menor capacidad de autocontrol. Las actitudes que se ponen en riesgo son la seguridad, la autoestima y la asertividad, pues los beneficios de un buen uso se reflejan en el buen desempeño escolar y en una convivencia social asertiva. Por supuesto, quien no tenga lahabilidad para navegar adecuadamente por las Redes Sociales tendrán un resultado más que negativo.
En éste regreso a clases, habrá de modificarse el hábito de estar conectado a las redes sociales y para ello, los padres deben ser pacientes y tolerantes en el establecimiento de límites y disciplina. Busquemos la comunicación tendiente a que ellos mismos marquen sus tiempos y sus usos adecuados.