Psicólogas en formación

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Cada año, cientos de jóvenes están en el dilema de qué carrera universitaria estudiar. Aunque toda profesión tiene sus pros y sus contras, es importante distinguir entre las que surgieron de necesidades sociales y las que fueron creadas por intereses comerciales, pero también de aquellas que nos va a servir para ganar dinero, poder, estatus o simplemente nos ayudarán a ayudar a otros…o a nosotros mismos. Tal es el caso de la psicología.
Formarse en la psicología profesional implica dedicarle muchas horas de estudio y lectura, hábito que no muchas personas tienen; implica que debes disminuir tu vida social de forma importante, por lo que si piensas que ya cumpliendo 18 años te permitirá realizar tu deseo de ir de antro en antro, seguro tendrás que pensarlo dos veces… el estudiar; si tu elección por la psicología es porque siempre la pasabas con 10, tengo que decirte que todo plan de estudios tiene materias que son muy aburridas y que para nada se parecen a las que conociste en bachillerato. Por último, si crees que la profesión hará que tu vida sea estable y autosuficiente económicamente, te equivocas, es una de las carreras con mayor demanda, de bajo empleo, con salarios bajos y que, además de dedicarle un horario laboral, tendrás que atender al marido y a los hijos. Lo peor de los casos es que nadie quiere a los psicólogos e inventan historias muy fantasiosas con el propósito de no ir a checarse el ‘coco’, si escribir novelas de autoayuda o el producir una película.
El pasado domingo, acudimos a ver el largometraje mexicano ‘Verónica’ (2017), dirigida por Alejandro Martínez y Carlos Algara, en donde lo rescatable fue la fotografía (González Ávila) y la actuación de Arcelia Ramírez. La película escenifica a una Psicóloga que presenta un trastorno de personalidad que reactiva un trauma infantil por un suceso que, al mismo tiempo, resuelve dicho conflicto oculto en su inconsciente. Es una película que, a pesar de que los actores refieren haber estudiado y conocido de la experiencia terapéutica presenta algunas incoherencias, pero que proponen el cuestionamiento: ¿quién está realmente enferma, la psicóloga o la paciente? La distorsión más grave en la película es referirse a la psicóloga como doctora o psicoanalista, cuestión que en ningún momento debe confundirse.
Quizás la idea central es que el solo hecho de estudiar psicología no da la experticia para realizar terapia, que es el principal motivo que lleva a los jóvenes querer estudiar esta carrera, sino que esto requiere de formación y actualización profesional por muchos años. Si en la actualización del TLCAN se incluye nuevamente las reglas para la equidad en el ejercicio profesional, en psicología muchas podrían perder la oportunidad de hacer terapia, so pena de verse sancionados.
Los cinéfilos deben ver la película como una oportunidad de tratar temas psicológicos, pero cuestionar el rol que asignan a la psicóloga, así como cuando acuden a terapia, que deben saber en manos de quién están.