Guía para la buena vida

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Hay de preocupaciones a preocupaciones. Por poner un ejemplo extremo, si me preocupo por la posibilidad de que un meteorito me caiga en la cabeza, no solo es altamente improbable que esto suceda, sino que, si llegase a suceder, no tendría manera de evitarlo. Preocuparme por el constante aumento en el precio de los productos de la canasta básica resultará igualmente improductivo, pues tampoco tengo manera de evitarlo. Esto no quiere decir que mi preocupación no sea legítima, pero perder el sueño al respecto no me llevará a ningún lado. Lo que sí puedo hacer es buscar la manera de que la inflación me afecte menos ahorrando más y gastando menos, o buscándome un mejor trabajo que me permita elevar mis ingresos.
En su libro ‘Una guía para la buena vida’, William Irvine, un profesor de filosofía, recurre a Epicteto, el filósofo griego, para dilucidar cuáles son las cosas de las que no vale la pena preocuparnos.
Lo primero que deberíamos hacer es no gastar energía deseando cosas que no dependen de uno, pues esto solo nos conducirá a la infelicidad, ya que: a) No sucederán, b) Es poco probable que sucedan (por ejemplo, sacarme la lotería).
Pongamos a prueba al pensador helénico tomando el ejemplo de la lotería. Sí, podríamos argumentar, es poco probable que me saque el premio mayor, pero ¿qué tal si ese día ando de suerte? Como dicen por ahí, “el que no juega, no gana”. ¿Qué derecho tiene entonces este señor a instarme a dejar de lado mis grandiosos sueños?
Napoleón Bonaparte, quien se jactaba de que la palabra imposible no formaba parte de su vocabulario, tampoco estaría de acuerdo: ¿por qué plantearme como imposible algo que es factible que llegue a suceder?
Sin embargo, le concedo la razón a Epicteto Sí, ganarse la lotería tal vez sea un sueño maravilloso, pero poner nuestra felicidad en manos de la diosa fortuna resulta muy poco inteligente. Si hemos de apostar, ¿por qué no apostarle mejor a nuestras propias fortalezas?
Digamos que eres una persona altamente creativa. ¿Por qué no centrar tus esfuerzos en seguir desarrollando tu talento? Podrías, por ejemplo, inscribirte en el Instituto de Artes y Oficios de Querétaro en el taller de talla en madera, el de repostería o el de dibujo y pintura (los tres se ofrecen allí, por cierto). No solo disfrutarás realizar tus propias creaciones, sino que incluso podrías generar abundancia vendiéndolas. Tal vez no te vuelvas millonario, pero eso no importa, pues tu felicidad dependerá de la clase de persona que eres y no de lo que tengas o dejes de tener.
Emulando a Epicteto, el profesor Irvine nos insta a emprender acciones en las que podamos plasmar nuestros valores, trátese de la dignidad, la armonía, la perseverancia o cualquier otro.
¿Qué acciones podrías, por ejemplo, realizar para generar armonía? De entrada, puedes unirte a un grupo ecológico que promueva el reciclaje de envases de cartón vidrio y plástico. Cierto, no está en tus manos salvar o condenar al planeta, pero sí puedes contribuir a que tus hijos y nietos tengan la posibilidad de sentirse en paz con la Madre Naturaleza.