ONU impone las sanciones más severas contra Corea del Norte

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En respuesta a la sexta y más poderosa prueba nuclear realizada por Corea del Norte, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la ronda de sanciones más severas de la historia contra el régimen comunista del país asiático, con la enviar un contundente mensaje internacional para aislar a Pyongyang.

Dicho paquete de sanciones -aprobado por unanimidad con el voto a favor tanto de Rusia como de China- prohíbe la exportación total de textiles norcoreanos, los cuales tienen un valor aproximado de 800 millones de dólares cada año; asimismo, impide la expedición de nuevos permisos de trabajo para ciudadanos norcoreanos en el extranjero, que generan unos 500 millones de dólares anuales.

La resolución también limita en más de la mitad la importación de petróleo y sus derivados por parte de la nación asiática; y establece la prohibición total de crear empresas conjuntas de extranjeros con habitantes y entidades gubernamentales de Corea del Norte.

El documento avalado por el Consejo de Seguridad del organismo multilateral ordena que los estados miembros de la ONU inspeccionen buques, con el consentimiento del país del que ostentan bandera, si hay sospechas de que transportan insumos destinados al desarrollo del programa de armas norcoreanas.

Además, el texto propuesto por Estados Unidos establece la prohibición de viajes y el congelamiento de bienes de un individuo llamado Par Young-Sik, quien es el responsable de las políticas militares del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte; y congela los activos de tres entidades norcoreanas adicionales.

Tanto Moscú como Pekín, el principal aliado de la nación comunista, votaron a favor de la imposición de estas nuevas sanciones, las cuales reducirían los ingresos comerciales de Pyongyang en aproximadamente mil 300 millones de dólares al año; además, de que limitarían 55% de las importaciones norcoreanas de hidrocarburos.

No obstante, la propuesta original de Washington buscaba la congelación de los activos del líder supremo norcoreano, Kim Jong-Un, y pretendía imponer una prohibición total a las importaciones de petróleo por parte de Corea del Norte. Además, permitía el uso de la fuerza en caso de que los barcos sospechosos de transportar insumos prohibidos se negaran a cooperar con las revisiones.