Querétaro sí es susceptible a fenómenos sísmicos

El Atlas reconoce que los registros históricos de sismos en el estado de Querétaro son escasos y se basan en documentos hemerográficos

El estado de Querétaro sí es susceptible a  fenómenos sísmicos, sin embargo, no de una naturaleza agresiva.  De acuerdo con el Coordinador Estatal de Protección Civil, Gabriel Bastarrachea Vázquez, la sismicidad en la entidad es tipo ‘B’, es decir, de grado medio.

“Sí somos perceptibles de movimiento y podríamos ser vulnerables en dado caso que se presente un en un fenómeno mayor”, dijo el funcionario estatal a Códigoqro, quien agregó que “Son varias zonas las que pudieran verse implicadas, además porque estamos también muy cerca de la falla Acambay-Tixmadejé, que también nos puede producir alguno que otro fenómeno; y estamos hablando principalmente de la zona sur y parte de la zona serrana , también por cuestiones propias del terreno de allá”.

Al hablar de actividad sísmica, el Estado de Querétaro es afectado principalmente por los epicentros existentes en los estados de Michoacán y Guerrero. Según el Atlas Estatal de Riesgos, hay 189 epicentros registrados, “de los cuales la mayoría presentan magnitud de 3.6 – 4.6, generalmente éstos sólo producen movimientos vibración que se perciben en el estado, sobre todo en los municipios de San Juan del Río y Pedro Escobedo”.

El Atlas reconoce que los registros históricos de sismos en el estado de Querétaro son escasos y se basan en documentos hemerográficos. Detalla, asimismo, que los más representativos son los que se han registrado en las zonas del semidesierto, sur y serrana. Cabe señalar que la información, además, no está actualizada en el documento.

En el caso de la sierra y el semidesierto, los epicentros están ligados al fracturamiento y fallamiento de la zona, “son estructuras activas, que se manifiestan a través de estos movimientos, el efecto en la población es bajo, aunque cabe mencionar que en las localidades de El Estoque, Otates, Landa, Las vigas y El Aserradero, las vibraciones llegaron a afectar levemente las estructuras de las casas, hasta el momento no ha habido pérdidas humanas.

En el periodo de 1990 a 2003, los sismos más significativos en el estado fueron de una magnitud de 3.3, en 9 eventos; por ello, y  -según la magnitud y el período de recurrencia- la sismicidad en Querétaro es muy baja; asimismo, “la profundidad de estos epicentros varía de 1 a 37 km, es decir, son someros y la intensidad de los mismos es representada dentro de la escala Mercalli con rangos que van de 6 a 9 grados”, detalla el Atlas.

Sobre la capital queretana, el documento hace referencia a que –en caso de que se registrara un sismo de alta intensidad- la mayor parte de la ciudad resultaría afectada debido a las fallas que la atraviesan (Códigoqro publicó el pasado 11 de septiembre un especial al respecto y sobre el fenómeno de la ‘subsidencia’); debido a que estas sirven como “conductores de las ondas sísmicas” .

De hecho, el Atlas hace referencia a la importancia de contar con estudios geofísicos, para determinar el radio de afectación por subsidencia, ya sea en la ciudad de Querétaro o en las comunidades de Tilaco y Otates, en Landa de Matamoros; así como en todas aquellas zonas  donde haya dolinas (depresiones geológicas).

Subraya también que las autoridades deben advertir a la población de los peligros naturales que pudieran presentarse, concientizarla y prepararla para cualquier contingencia; e impedir el asentamiento humano en áreas que pudieran poner en peligro a la población como ladera de cerros, planicies de inundación, etc.

¿Pero, existe en Querétaro una cultura de qué hacer en caso de un sismo? Según el titular de CEPC, este es uno de los temas que más se aborda en las capacitaciones de protección civil estatal y de los municipios porque –subrayó- “independientemente de que no los sintamos, no implica que no seamos susceptibles a que se puedan generar… va a depender del epicentro y de las propias condiciones del suelo”.

Sin embargo, reconoció que debe generarse un hábito al interior de las familias sobre las medidas a tomar ante un fenómeno de esta naturaleza, aunque no  sea un fenómeno perturbador de  alta peligrosidad en el estado.

En Querétaro hay  3 sismógrafos instalados en San Joaquín, Arroyo Seco y Pinal de Amoles, los cuales son operados por el Centro de Geociencias del Campus Juriquilla; y para obtener información sobre la sismicidad en la entidad, hay que recurrir al Sismológico Nacional.