Las lecciones del terremoto

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Los pasados terremotos del 7 y 19 de septiembre dejan nuevamente enseñanzas a todo el país, en principio la enorme vulnerabilidad de la sociedad para enfrentar catástrofes de este tipo.

Los datos recientes de los fenómenos naturales que han impactado al país en los últimos 20 años muestran que si bien ha disminuido la cantidad de muertes, se ha triplicado el costo económico.

Comparado el sismo de la semana pasada que ha cobrado poco más de 300 muertes en el país, con el sismo de 1985, en el que murieron más de 10 mil personas es un ejemplo de los avances.

Pero estos terremotos también han dejado enseñanzas a medios y periodistas que hemos documentado los hechos recientes.

Por un lado, los medios ahora competimos con la enorme cantidad de información que ha circulado en las redes sociales de Internet desde el momento de los sismos, información que por momentos parecía imposible de verificar, curar, hacer cierta antes de publicarse.

Por el otro, por supuesto, la lamentable historia creada por los grandes medios en torno a un rumor, al rumor de una niña atrapada bajo los escombros de un colegio, un rumor que sirvió para que las grandes televisoras quisieran solo ganar rating.

Una historia además lamentable al pretender señalar después a la propia Secretaría de Marina de haber esparcido la historia falsa.

En el periodismo podemos recibir decenas, cientos, quizá miles de rumores todos los días, todo el tiempo y más en momentos de crisis como este, pero en mediodel fantasma de ‘Frida Sofía’, está la terrible falta de profesionalismo de la mayor empresa de televisión del país y sus periodistas que nunca hicieron el ejercicio mínimo de verificar la información, de confrontar datos.

Por acción o por omisión, este medio y quienes le siguieron el cuento, se le olvidó que el periodismo es de hechos, no solo de dichos.

Seguramente, una vez más, la sociedad cobrará caro esa falta de profesionalismo y esos bajísimos estándares éticos.

Pero por fortuna, además de estos sucesos, este terremoto ha mostrado también eso que mi colega, amigo y maestro llama ‘espíritu de cuerpo’, porque durante las peores horas del terremoto y aún hoy, una semana después, decenas de periodistas seguimos trabajando en equipo, compartiendo información, cuidándonos las espaldas, pese a que mantenemos la sana competencia por tener la mejor toma, la mejor declaración, la mejor nota.

En este momento, además, la mayor enseñanza de esta desgracia, es que el arrebato de la sociedad que llegó a salvar vidas de entre los escombros antes que la autoridad, nos ha demostrado que esta sociedad merece mejores medios y mejores periodistas, que podamos estar a la altura del momento para llevar información certera, útil que dibuje estos pedazos de realidad, por muy crudos que resulten ser.