¡Es el día de la salud mental!

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Como cada año, el día 10 de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dispuso hacer un reconocimiento a las acciones de prevención y atención a la salud mental dirigidas a la población. Esto ha sido retomado por muchos gobiernos para enaltecer las pocas o muchas acciones en torno a éste tópico. En Querétaro, a pesar de las limitaciones y retrasos en políticas de salud mental, seguramente habrá alguna declaratoria oficial de que “los queretanos somos felices”.

Uno de los escenarios para evaluar el impacto de los servicios de salud mental es la demanda y respuesta de atención psicológica y psiquiátrica que la población requiere. Hay un número importante de profesionales y seudoprofesionales que ofrecen diversas opciones de tratamientos. Algunos modelos son basados en evidencias científicas y muchos otros son filosóficos y experienciales. Los usuarios tienen una baja demanda de servicios privados y, en cambio, saturan los servicios públicos institucionales, dado el mínimo de personal profesional que éstos tienen. En este día, las autoridades reportarán cifran al por mayor, de padecimientos y personas atendidas. Sin embargo, el dato de mayor impacto es el de un 85 por ciento de la población en México, que ha estado bajo estrés por causa de las tormentas, huracanes y sismos ocurridos recientemente. Quizás usted haya sido damnificado directo, rescatista, donante, observador o receptor de la información que los medios de comunicación han reportado. El problema no son los eventos en sí, sino la respuesta que usted haya tenido al dar cuenta de estos fenómenos ocurridos. Quizás sintió o está viviendo rabia, dolor, miedo o placer. Si, placer. Muchos políticos están felizmente agradecidos con el regalo que la naturaleza les dio, por ejemplo. Debo decirle que, para cada uno de estos estados emocionales, después de un tiempo natural de sentirlos, hay técnicas diferentes para superarlos, si no lo hace, y seguir un proceso de adaptación normal.

Quizás usted es de las personas que refieren no sentirse afectado por los sismos, que usted no es damnificado, que a usted no se le derrumbó su casa. Lo felicito, usted es del 25 por ciento que ni se enteró que tembló. Sea eso o que se encuentre en el otro porcentaje de influencia, hoy es día de la salud mental y tengo que decirle que sí ocurrió, no uno, sino varios temblores, y que el más evidente fue el temblor físico, el “temblor externo”, pero hay otro, el “temblor interno”. El que todos vivimos de manera simbólica y que debemos aprovechar como una oportunidad más en la vida. Esta analogía nos hace mover energías para cambiar, para retroceder o para quedarnos inmóviles. Si usted le da significado y hace cosas especiales en fechas de Navidad, Año Nuevo, Día de Reyes… ¿por qué no hacerlo ahora?

Así, para el “temblor interno” le invito a hacerse cuatro preguntas: 1. ¿qué se derrumbó en mí? O qué quiero que se derrumbe ahora; 2. ¿qué se fracturó en mí? Algo que ya no funciona o que ya no quiero en mi vida; 3. ¿qué me sostiene ahora? Qué es lo bueno permanente o qué valoro en mí; y 4. ¿qué voy a re-construir? En ese espacio vacío que quedó o que no existía en mí.

Son preguntas para ti. Sea que fueres damnificado o simple espectador, hoy es el momento de hacer esto. Recuerda, el tamaño del miedo es el tamaño de lo nuevo.