La violencia en el país ha generado otra concepción de la muerte: investigador

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Las festividades del Día de Muertos revelan cómo es que una sociedad piensa la muerte. La concepción histórica también obliga a la sociedad a resignificar este concepto y sus distintas formas de apreciación; así lo expuso el docente de la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Carlos Alberto García Calderón.

Para el académico, el fenómeno de la violencia se liga a una nueva concepción de la muerte y es que, dijo, los miles de fallecidos que hoy se muestran como una mera estadística -cuando en realidad pertenecen a grupos sociales y a familias- generan miedo social ante la vulnerabilidad que existe actualmente; porque cualquiera puede ser tocado por una muerte por violencia.

“Después del sexenio de Felipe Calderón, un sexenio que pudiéramos decir de miles de muertos que también influye en la sociedad, ahora se ve el fenómeno (de la muerte) de otra manera; ligado a la violencia y todas estas desapariciones. El país se ve afectado y estas muertes generadas por el crimen, por la locura… es otro panorama”, expuso.

Por tanto, como especie, todo el tiempo se trata de sobrevivir en un medio social y los aspectos generales de la vida.

Carlos García Calderón explicó que desde una perspectiva filosófica -en el sentido Aristotélico- la relación del ser humano no es con la vida, sino con la muerte.

Asimismo, el especialista explicó que “La existencia está en relación -todo el tiempo- con la muerte, es decir, hacemos cosas no para vivir; sino, hacemos cosas porque nos estamos muriendo. Quizá desde la psicología social, la muerte se ve como un fenómeno, como rito o de festividad; pero en términos ontológicos, la separación, la pérdida de un amigo, la muerte de un familiar… eso es una ruptura ontológica, eso es muerte”, explicó.

El tema del dolor entra cuando -en el caso de las relaciones afectivas (ruptura ontológica) o fallecimientos- se toma consciencia de lo que se pierde del otro, o lo que se pierde de uno mismo con esa muerte.

A su vez, Carlos García expuso cómo es que la sociedad regula el tema de los afectos vinculados a la muerte -es decir- la diferencia entre afecto, sentimiento y emoción. Esto lo plasma y describe en su libro ‘Bordear La Muerte’, publicado en noviembre de 2010.

“La ciencia quizá trata de explicar la realidad, pero no puede explicar mi existencia; y en ese afán de querer explicar (casi) todo, se han inventado un disparate llamado tanatología, lugar común emergido de una dialéctica entre Eros y Tanathos; y que supuestamente nos enseña al bien morir. Dicho pronunciamiento es un absurdo contemporáneo; la razón trata de domesticar hasta los afectos como si, a partir de un manual de procedimiento, se encontraran los lineamientos para mostrar cómo sentir y qué hacer en caso de muerte… panfletarios abotargados del humanismo”, escribe en su libro.

El docente expuso -por otro lado-  que la muerte se hace compleja al no verse como un fenómeno existencial, sino como un fenómeno relacionado con el carácter del ritual o un aspecto más cultural.

“Yo hablo en este plano filosófico-existencial, en donde se plantea a la muerte de otra manera en donde no sería meramente un fenómeno de una festividad o un rito o una tradición; que eso es interesantísimo, porque son estas varias formas de apelar o pensar la muerte”, puntualizó.

Actualmente, las tradiciones muestran una mezcla de símbolos y elementos que obligan a la resignificación de las costumbres y la forma de transmitir la cultura que -dijo- es necesario para mantener el estatuto que se tiene de ‘nuestros muertos’, dentro de una cultura (religiosa, filosófica, social, etc.).