¡Abuso sexual ya no!

0
74

Ayer fue un inesperado día de reivindicación para todas aquellas mujeres que valientemente se han atrevido a denunciar en público a los repugnantes personajes del mundo de la información, la política y el espectáculo en Estados Unidos, que de manera sistemática, impúdica e impune las han hecho víctimas de acoso sexual.
Por un lado, la revista Time les concedió la distinción de nombrarlas, en forma colectiva, Persona del Año. Por el otro, el New York Times publicó una extensa investigación sobre los hilos que movió a diestra y siniestra el productor y empresario de cine Harvey Weinstein, durante décadas, para ocultar las múltiples instancias en las que abusó sexualmente de decenas de mujeres.
Time, que describe a estas admirables mujeres como “rompedoras del silencio”, puntualiza que, si bien el movimiento del que forman parte aún carece de nombre formal, ellas se las han arreglado para hacerse oír ante una sociedad aún aletargada ante el caprichoso arbitrio del deseo masculino.
El abuso sexual no es, desde luego, un fenómeno moderno, ya que ha acompañado a la humanidad desde sus albores y son incontables las mujeres y hombres que lo han padecido. Sin embargo, en décadas recientes, las víctimas se habían mantenido en silencio ante el temor de perder su trabajo o ser sometidas al escarnio público.
Desgraciadamente, prevalece aún en un amplio sector la errónea idea de que las mujeres tienen la culpa por “provocar a los hombres”. Y para muestra basta un botón: Juan Sandoval Íñiguez, el cardenal emérito mexicano, declaró recientemente que el aumento de los feminicidios en México se debe nada menos que a la “imprudencia de las mujeres”. En entrevista concedida al canal 44 de la Universidad de Guadalajara, como es su costumbre se fue de lengua larga: “Las mujeres no deben andar provocando, por eso hay muchas violadas.” (!!!)
El semanario Time refirió los testimonios de algunas de las víctimas más connotadas, entre ellas las actrices Ashley Judd, Rose McGowan, Alyssa Milano y Selma Blair; la cantante Taylor Swift; la periodista televisiva Megyn Kelly, así como profesoras universitarias, profesionistas y empleadas de diversas facturas.
En cuanto al citado reportaje del New York Times, la investigación realizada incluyó cerca de 200 entrevistas, que dan cuenta de la compleja red de complicidades que Harvey Weinstein tejió para ocultar sus delitos sexuales.
Haciendo gala de su formidable poder, el magnate cinematográfico solía fanfarronear con frases como éstas para intimidar a sus víctimas: “Soy Harvey Weinstein y bien sabes lo que puedo hacer”, “Soy un hombre de grandes recursos”, “¡Tengo ojos y oídos por todas partes!”.
Para ganarse el favor de políticos poderosos, entre ellos Bill y Hillary Clinton, solía realizar sustanciales donativos para sus campañas. La investigación reveló también que Jeff Bezos, quien es actualmente el hombre más rico del planeta, en una ocasión interrumpió sus vacaciones en Hawai para conocer su punto de vista sobre unos negocios.
En cuanto a nuestro país se refiere, me pregunto en qué momento empezarán a ser exhibidos los influyentes políticos, empresarios y comunicadores que, sin lugar a duda, han incurrido una y otra vez en similares prácticas. ¿O será que las redes de poder siguen estando tan estrechamente tejidas que ni la luz del sol permiten que pase?