Entre chismes y campanas 13 de diciembre

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Los sistemas municipales DIF no están exentos de observaciones por parte de la Entidad Superior de Fiscalización del Estado (ESFE); los informes de Resultados de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública de estas entidades correspondientes al ejercicio fiscal 2016 reflejan asuntos interesantes.

Por ejemplo, en el DIF de El Marqués hubo inconsistencias en la contratación de paquetes de box lunch por la cantidad de 170 mil 997.61 pesos, ya que un solo proveedor presentó dos cotizaciones distintas con diferente nombre; y se omitió comprobar y justificar documentalmente la entrega de los paquetes a los beneficiarios.

Por otro lado, no comprobó el haber recibido, ni la distribución a los beneficiarios, de 290 bicicletas con un valor de 404 mil 260.00 pesos; las cuales fueron compradas a una persona moral cuya actividad comercial no se pudo comprobar, porque el domicilio que manifestó en el estado de Querétaro, resultó ser un local ‘cerrado’.

También hubo inconsistencias por parte del DIF de El Marqués en la adquisición de 78 mil 868 juguetes, por un importe de 4 millones 965 mil 396.99 pesos, ya que este omitió comprobar y justificar con documentos la entrega a los beneficiarios de los juguetes; además,la orden de compra y firma de contrato fue posterior a la entrega de 26 mil 168 juguetes.

En el caso del DIF del municipio de Querétaro, la ESFE detectó en las cuentas públicas, también del 2016, que se distrajeron recursos públicos -y sin contar con la aprobación de la Junta Directiva- en “inversiones temporales en el Mercado de Dinero, obteniendo muy bajos rendimientos a costa de estar manteniendo inversiones por montos elevados en constante reinversión, y dejando de destinar dichos recursos públicos en la función primordial de la Entidad fiscalizada que es el proporcionar asistencia social y prestación de servicios en esa materia a los grupos vulnerables de población como personas de escasos recursos, menores, adultos mayores, personas con discapacidad y mujeres, entre otros”.

En el SMDIF de Peñamiller, la auditoría reveló la existencia de un almacén de medicamentos para apoyar a la población, pero no existe un control sobre la caducidad de los medicamentos, ya que muchos de ellos presentaban fecha de caducidad vencida.