A la chingada…

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“Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado”, escribió el entrañable Octavio Paz en ‘El Laberinto de la Soledad’… y ninguna frase me resulta más precisa en este momento…
¿Por qué? Porque como el propio Premio Nobel explicó “Cuando alguien ejecuta un acto desmesurado y contra las reglas (…) ‘hizo una chingadera’.”, y eso fue lo que hicieron diputados y senadores al aprobar la Ley de Seguridad Interior… Sí, nuestros ‘representantes populares’ resultaron muy ‘chingoncitos’ y la sociedad ‘se chingó’… porque simplemente el hecho ‘Consummatum est’.
No importaron los argumentos de los expertos de la ONU para pedir al Estado mexicano rechazar la ley: “Nos preocupa que el Proyecto de Ley otorgue a las Fuerzas Armadas un rol de dirección y coordinación en ciertas circunstancias, en lugar de limitar su papel al auxilio y asistencia a las autoridades civiles”.
No importaron las explicaciones que dieron: “El Proyecto de Ley carece de mecanismos sólidos de control que garanticen que las operaciones se lleven a cabo con pleno respeto de los derechos humanos”.
No importaron las advertencias: “No prevé que las actividades de inteligencia se realicen con la debida supervisión civil y judicial, y, al categorizar toda la información resultante de la aplicación de la ley como de Seguridad Nacional, la excluye de las leyes de transparencia apartándola del escrutinio público”.
Y peor aún, no importó lo que detectaron: ambigüedad en ciertos puntos y un concepto excesivamente laxo de los casos en los que las autoridades podrían usar la fuerza, “incluso en el contexto de movilizaciones de protesta”…
Pero a los legisladores nada de esto les importó; mucho menos les importó la movilización de las distintas fuerzas políticas y sociales, de las redes sociales y las manifestaciones en las calles, porque ellos tienen ‘su verdad’…
Una verdad basada en la línea dictada desde Los Pinos, en donde el único razonamiento que imperó fue que “el Gobierno de la República considera importante que el Poder Legislativo dote de un marco jurídico a la actuación de las distintas fuerzas del orden, incluyendo las fuerzas armadas, y fortalezca las respuestas para garantizar a la ciudadanía la seguridad que demanda, especialmente ante los efectos negativos que plantea la delincuencia organizada en algunos lugares” (Comunicado Conjunto SEGOB-SRE-PGR).
Una verdad fundada en el orgullo de “los avances que México ha tenido, del éxito y del referente que se ha ‘volvido’ para otras naciones a partir de los cambios que ha alcanzado”…
Una verdad que puede ser sustituida –en pleno proceso electoral- por un “vete a la Chingada”, que en términos nuevamente de Octavio Paz implica “enviar a nuestro interlocutor a un espacio lejano, vago e indeterminado. Al país de las cosas rotas, gastadas”…

P.D. “Las malas palabras hierven en nuestro interior, como hierven nuestros sentimientos. Cuando salen, lo hacen brusca, brutalmente, en forma de alarido, de reto, de ofensa. Son proyectiles o cuchillos. Desgarran.”, El Laberinto de la Soledad.