La persecución del Meme

0
537

Seguro que el presidente de la República debe ser el más feliz, pero igual de felices se deben encontrar todos los gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, diputados locales y hasta el último regidor del municipio más pequeño y olvidado del país, con la reciente reforma aprobada por legisladores de TODOS los partidos políticos al Código Civil federal que amenaza con castigar la libertad de expresión de millones de personas.
Hace un par de años participé en una mesa de discusión en el marco de un encuentro de ‘tuiteros’ celebrado en el Centro de Convenciones de Querétaro, donde antes tuve que aguantar los reclamos de un diputado federal (hoy alcalde), una senadora, un funcionario municipal y un diputado local que más o menos coincidían en lo mismo: que se regularan las redes sociales porque a todos y todas los tundían todo el tiempo y no les gustaba ser víctimas del ‘trolleo’.
Como preámbulo a mi participación, le dije a esas personas públicas de piel delgada que si no querían ser objeto de críticas, que no se sumaran a la discusión en las plataformas sociales de Internet, porque la crítica es parte del actuar público.
Claro que también aclaré que la libertad de expresión NO es pretexto para acusar en falso, mentir, denostar, discriminar ni agredir a nadie, aunque sea figura pública.
Ahora, 386 diputadas y diputados en el Congreso de la Unión necesitaron de tres minutos para aprobar una adición al Artículo 1916 del Código Civil Federal sobre quién comete Daño Moral, para que ahora diga:
“I. El que comunique a través de cualquier medio tradicional o electrónico, a una o más personas la imputación que se hace de otra persona física o moral, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado, que pueda causarle deshonra, descrédito, perjuicio, o exponerlo al desprecio de alguien”. (El subrayado en negritas es la adición al citado artículo).
Ya México como país había avanzado en la despenalización del daño moral dejándolo en el ámbito de lo civil, pero no por ello era un avance pleno en derechos, pues el daño moral sigue siendo un asunto dificilísimo de probar y más aún comprobar y el Código Federal de Procedimientos Civiles deja a discreción de un juez valorar o no si hay daño, de qué tamaño es y qué castigo merece.
Esta reforma aprobada de manera apurada el último día del periodo ordinario de sesiones, hecha a espaldas de la sociedad, es un retroceso que debemos atender, porque de facto abre la puerta para que cualquier persona que se sienta agraviada por un mensaje en redes sociales o por un meme, pueda entonces exigir reparación del daño.
Si el presidente y muchos gobernadores son rey y príncipes del meme, ahora podrán desquitarse con cualquier persona reclamando daños en su honor y en sus afectos y peor aún, nada garantiza que no tengan el dinero suficiente para convencer de su sufrimiento a cualquier juez, porque la calificación del daño moral sigue siendo a criterio del juez.
Aclaración importante. Esta reforma NO afecta en lo inmediato al ejercicio profesional del periodismo, porque el Artículo 1916 Bis del Código Civil dice: “No estará obligado a la reparación del daño moral quien ejerza sus derechos de opinión, crítica, expresión e información, en los términos y con las limitaciones de los artículos 6o. y 7o. de la Constitución General de la República. […]. En ningún caso se considerarán ofensas al honor las opiniones desfavorables de la crítica literaria, artística, histórica, científica o profesional”, por aquello de que varios colegas periodistas comenzaban a horrorizarse.

*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas”