Personas físicas y morales deberán acoplarse a la nueva facturación 3.3

A decir del especialista, entender la actualización es una tarea sencilla que conlleva mucho trabajo administrativo

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Ante la entrada en vigor del nuevo sistema de facturación 3.3, las empresas deberán trabajar más y realizar las tareas que antes le tocaban al Sistema de Administración Tributaria (SAT), lo que les ocupará mayor tiempo al momento de hacer la emisión de cada Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) y el costo de actualizar sus programas; opinó Omar Bautista Hernández, coordinador de la Academia Fiscal de la UAQ.
Los principales cambios son la estandarización del Catálogo de Conceptos de Facturación, la definición del uso que se le dará a las facturas, cambios en el concepto de Método de Pago, la aparición del Complemento de Pago y la necesidad de actualizar los programas de facturación electrónica; además de que será sencillo cancelar una factura, ya que se tendrá que notificar al SAT y esta, a su vez, notificará al cliente antes de autorizar la cancelación. En cuanto a este último punto, lo que busca el SAT es evitar la cancelación de facturas que ya fueron pagadas.
A decir del especialista, entender la actualización es una tarea sencilla que conlleva mucho trabajo administrativo. Con la entrada en vigor de este nuevo sistema, el SAT “trasladó parte de su trabajo” a las empresas, al exigirles que especifiquen exactamente qué fue lo que vendieron, a quién se lo vendieron y cuándo recibieron el pago; es decir a tener un control de inventarios aún más exacto de lo que ya se tenía, gracias a la estandarización del Catálogo de Conceptos de Facturación. En cuanto al costo del programa, este podría oscilar entre 500 y 2 mil pesos.
“La actualización del sistema básicamente consiste en la estandarización de más de 50 mil productos, es decir, lo que antes escribíamos con nuestras propias palabras en el concepto de venta (consultad médica, herramientas, tornillo), ahora deberá buscarse en un catálogo: tornillo de tal medida, color y con tales características. Va ser muy tardado, sobre todo para las personas que manejan una gran variedad de artículos”, sostuvo Bautista Hernández.
Uno de los puntos fuertes de esta reforma es la creación del complemento de pago, el cual garantizará que se entregue la retribución económica a quien emita la factura. Se debe emitir el CFDI con complemento para recepción de pagos a más tardar al décimo día natural del mes siguiente al que se recibió el pago. De esta forma, el SAT ahora sabrá cuándo se emite la factura y cuándo se realiza el pago:
“Antes se emitía una factura y a veces tardaban en pagártela, o incluso no sabías si iban a pagártela, pero tú ya diste tu factura. Ahora, (con la Facturación 3.3) se dará un Complemento de Pago (al momento de realizar la retribución), además de la factura; tú necesitarás ese complemento para poder hacerlo válido. Ahora SAT puede saber qué vendiste, a quién le vendiste y cuándo se hizo el pago”.
Por su parte, el contador Herminio Hernández, quien es miembro del Colegio de Contadores de Querétaro y dueño de su despacho de contaduría, consideró que el sistema ha sido fácil de acoplar para las empresas pequeñas, ya que pueden crear su propio catálogo sin especificar los detalles de sus productos:
“La factura 3.3 tiene un desglose infinito de los conceptos: más de 40 mil conceptos que tienes que definir, uno por uno en tu factura. (…) Va a ser muy complicado que los contadores vayan a poder cumplir al 100 por ciento lo que requiere la factura 3.3; lo que estamos haciendo los contadores es usar los conceptos y acoplarlos a las necesidades de cada cliente. Yo les digo a mis clientes que no se compliquen y pongan los conceptos lo más ambiguo que se pueda. No pueden decir que lo estás haciendo mal, al final tú estás pagando tus impuestos.”
A decir de ambos, el sistema no es más complejo que el que se manejaba con las facturas 3.2; sin embargo, la mayoría de las personas tampoco podrá llevar su propia contabilidad.
“Hay un período de prueba de seis meses: si tú te equivocas en una factura, ya sea en el concepto o la cantidad; no hay problema. El SAT dio seis meses para que se adapten las empresas y se equivoquen si es necesario; pero, pasados esos seis meses, vienen las sanciones (económicas, principalmente). Para los contadores no es tan complicado, pero en México el sistema no está diseñado para que los contribuyentes lleven su propia contabilidad; es casi imposible; se estarían equivocando en cosas mínimas. Lo mejor es contratar un contador y que te garantice que no vayas a tener problemas”, opinó Bautista Hernández.