¿Y para qué tanto spot?

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Llevamos un mes de precampañas y faltan cuatro semanas más de ver este circo político en el que las mayores fuerzas partidistas del país aún creen que son demócratas.
Ni el PRI con sus rémoras (Panal, PVEM) ni la oportunista alianza del PAN-PRD-Convergencia ni mucho menos Morena y sus parásitos PT y PES tienen realmente un proceso interno de selección de su candidato a la presidencia de la República.
En los tres casos son candidatos únicos que hacen campaña anticipada disfrazada de precampaña y para eso han utilizado recursos públicos.
El calendario electoral dice que el 11 de febrero termina el periodo de precampaña, pero ¿cuál precampaña hay si ya sabemos quiénes serán los respectivos aspirantes a la presidencia?
A este ridículo proceso interno de las tres coaliciones hay que agregarle que se han gastado no solo recursos públicos, sino también los valiosos tiempos oficiales en los medios electrónicos de todo el país con mensajes insulsos o que rayan en el absurdo de no referirse a su candidato por su nombre, no vaya a ser que digan que hace actos anticipados de campañas.
El desperdicio de tiempo en radio y televisión es directamente proporcional a la falta de respeto a las audiencias que se tienen que soplar tanto spot y mensaje institucional de la autoridad electoral.
Los medios públicos tienen que dejar de presentar mejores contenidos, solo porque tienen la obligación de transmitir la basura electorera, mientras los medios privados seguro siguen lamentando tener que ceder tantos segundos valiosos en vez de generar ingresos por la venta de tiempo aire.
Aún estamos en precampaña y todavía faltan cinco meses y medio de sobresaturación de mensajes en medios electrónicos del país.
A los mensajes de las elecciones federales habrá que sumarle aún los mensajes que se transmitirán por radio y televisión abierta y restringida de las diferentes elecciones locales.
Faltan decenas de miles de segundos y minutos de pérdida de tiempo y de verdad, lejos de contribuir a mejorar nuestra democracia, solo lastima a los ya de por si muy amolados medios electrónicos de este país.
Claro, los medios, especialmente los privados, son responsables de que las audiencias hayan migrado a mejores opciones de contenido, casi siempre en Internet, pero también es cierto que querer ver televisión o radio es una decisión cada vez menos común, porque ¿quién en su sano juicio quiere ver tantos spots bobos de candidatos que no proponen nada, en vez de ver o escuchar cualquier programa?
Estos tiempos oficiales, si bien tienen un principio de equidad en la contienda, han perdido esa vocación al convertirse en la peor de las torturas para radioescuchas y televidentes.
Ah si… y eso que aún no arrancan las campañas formalmente, porque además de los spots, vamos a ver y escuchar todas esas notas de la cobertura periodística que solo transcriben los discursos del día de cada aspirante a puestos de elección popular… La tortura apenas comienza.

* Periodista, autor del ‘Manual de Autoprotección para Periodistas’ y de la ‘Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia’