Hábitos para la fortaleza mental (I de II)

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Desde su primer berrido, el ser humano empieza un proceso de aprendizaje personal que habrá de acompañarlo a lo largo de su existencia: los aciertos lo motivarán a seguir adelante y los errores le permitirán corregir el rumbo. Si bien cada quién es libre de escoger cómo transitar el camino, también es verdad que ciertos pensamientos y actitudes nos resultarán más útiles que otros en la tarea de enfrentar los retos de la vida. En línea con este argumento, Amy Morin, autora de un libro de superación personal, identificó los hábitos mentales que distinguen a los individuos mentalmente fuertes, mismos que te compartiré aquí.
Vaya antes una recomendación especial: Date una palmadita por cada uno de los hábitos que piensas que te caracterizan y busca también la manera de llevar a la práctica aquellos que te hagan falta.
Primer hábito: No pierdas el tiempo en arrepentimientos y lamentaciones. “Si eres propenso a sentir pena por ti mismo cuando las cosas no salen bien – plantea Morin -, entrena tu mente para expresar, a cambio, gratitud”. Enfocarte en las cosas que pone a tu alcance la vida será infinitamente más productivo que llevar una cruz a cuestas. Como acertadamente expresó la cantautora chilena Violeta Parra: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”
Segundo hábito: Cuida y valora tu poder personal. A veces caemos en el error de culpar a otros de nuestro infortunio: “¡Si no fuera por fulanita, que me odia..!” Lo único que logras con ello es hacer más grande el problema. En vez de concederle a los demás el poder de arruinarte la existencia, toma responsabilidad por aquello que tú podrías hacer para garantizar tu propio bienestar, sin depender de lo que estos hagan o dejen de hacer.
Tercer hábito: Acepta con entusiasmo tus retos. Por miedo o cobardía, en ocasiones le sacamos la vuelta a los obstáculos con el pretexto de que estamos siendo realistas. Por el contrario, las personas mental y emocionalmente sólidas ven a la adversidad como una oportunidad de salir fortalecidas. Nadie te garantiza que saldrás incólume de la batalla, solo que es un paso necesario si quieres ganar la guerra.
Cuarto hábito: No te desgastes con lo que no puedes controlar. En vez de hacer un berrinche porque empezó a llover a cántaros, ve y búscate un paraguas. No está en ti que llueva o no, pero sí evitar que quedes hecho una sopa.
Quinto hábito: No trates de quedar bien con todos. Vivimos en una sociedad donde tiene sus ventajas ganarse la aprobación de los demás. Sin embargo, no vale la pena sacrificar nuestro libre albedrío en aras de complacer al prójimo. La salida a este predicamento es sencilla: aprende a decir que no. “Establecer sanos límites emocionales y físicos les permite a las personas mentalmente fuertes gozar de un espacio para seguir creciendo”, señala Amy Morin.
El próximo jueves te compartiré otros hábitos de aquellos que se precian de ser personas mentalmente fuertes.