Si no les gusta que les peguen… que no se metan de piñatas

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La semana pasada, con motivo de la fiesta del patrono de los periodistas -San Francisco de Sales- y en el marco de la LII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco abordó el tema de las ‘fake news’, para prevenir “la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad”.
En su mensaje detalló que el término “alude a la desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales”, y se refiere “a informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas”.
Para el pontífice, la eficacia de las ‘fake news’ se debe, “a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles”; y a que las noticias falsas resultan verosímiles, son “capciosas” porque logran capturar la atención de los destinatarios “poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración”.
El mensaje del Papa resulta interesante y centra la atención en un fenómeno que indudablemente debe ser expuesto, analizado y denunciado. Sin embargo, hay que señalar que la estrategia de muchos gobernantes ante cuestionamientos de la prensa crítica ha sido responder como si estuvieran ante ‘fake news’; con el fin de evadir hechos noticiosos y de interés público.
Mr. Trump, quien no acepta la menor crítica, ha asegurado: “las prioridades de la prensa no son nuestras prioridades”; incluso ha llegado al extremo de declarar:“Estaré anunciando los premios a la prensa más deshonesta y corrupta del año el lunes a las 5 de la tarde en punto. Los temas abarcarán Deshonestidad y Mal Reporteo en varias categorías de la prensa falsa. ¡Estén pendientes!”.
Enrique Peña Nieto -a quien los señalamientos en redes sociales, le irritan por duros y lapidarios- es otro caso. ‘Fake news’ señaló cuando los reporteros preguntaron sobre la posible salida de Osorio Chong de la Secretaría de Gobernación… y 48 horas después se confirmó la noticia.
Marcos Aguilar Vega, quien considera que “… hay muchos inquietos por golpearme por donde puedan y están búsquele y búsquele…”, suele también comportarse ante la crítica como si denunciara una ‘fake news’… acusa e intenta confundir a la opinión pública.
“A nosotros no nos han vendido una sola almohada; eso es totalmente falso y me parece que esa carencia de veracidad hace que un medio de comunicación pierda credibilidad porque lo que están planteando es algo que no corresponde a la
verdad”, declaró cuando Códigoqro publicó que su administración contrató a una empresa que vende colchones y almohadas para hacer un diagnóstico de tianguis en la capital queretana, por el cual pagó un millón 192 mil 480 pesos… lo cual sí sucedió…Y –ojo- ¡el reportaje jamás mencionó que se hubieran adquirido almohadas!
¿Moraleja? en lugar de recurrir a confusiones convenencieras, los gobernantes deberían hacer caso de la sabiduría popular: “Si no les gusta que les peguen…que no se metan de piñatas”…

P.D. “La crítica de los servidores públicos y del gobierno no solo está permitida, sino que es una obligación del periodismo responsable como lo ha sostenido la Corte Interamericana y nuestra Suprema Corte de Justicia en jurisprudencia firme”. Ernesto Villanueva, investigador.