¿Y quién decide qué es verdad?

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En la llamada era de la post verdad vemos cómo las noticias falsas son dueñas del imaginario colectivo.
No es nuevo, ya antes la humanidad ha sido presa de los rumores. Lo alarmante es que sea justo en la era de internet, cuando mayor acceso tenemos a la información, es que regresemos a ese dominio de la falsedad para construir verdades.
Las religiones y las mitologías se hicieron a partir de supuestos hechos que no pueden ser comprobados y se convirtieron no solo en verdades, sino en dogmas generadores de nuevas verdades.
El Diccionario Oxford define la post verdad como “relativo a o denotando circunstancias en las que hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y a la creencia personal”, o sea, que las personas creen más en algo que les provoca una reacción emocional, especialmente relacionada a sus creencias, que a hechos que pueden demostrarse con evidencia, al menos periodística, ya no digamos científica.
En esta era de la post verdad, ahora el dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, dice que para evitar la proliferación de noticias falsas en su plataforma pedirá a sus dos mil millones de usuarios que le ayuden a determinar qué medios son confiables y qué medios no lo son tanto.
Un absurdo por varias razones. Si la post verdad ha crecido es precisamente porque un enorme número de personas en el mundo asume como verdad aquello que le hace ratificar sus creencias.
Sin menospreciar a las audiencias, somos las y los periodistas quienes de manera profesional informamos y sabemos qué criterios y metodología debemos seguir para documentar un hecho noticioso.
No existe la objetividad de la prensa. El periodismo es ideológico porque nació ideológico, como contrapeso de poderes autoritarios, pero algunos ejemplos del periodismo se quedaron también del lado de quienes detentan el poder, por conveniencia o sumisión económica.
¿Una persona que gusta de leer un medio de izquierda porque es afín a su ideología política sería capaz de decir que un medio de derecha es confiable o viceversa? Este es el primer escollo que enfrentaría esa loca idea de Zuckerberg, por más democrática que pareciera.
La audiencia cautiva de Trump cree ciegamente que CNN, The New York Times y el Washington Post son la peor prensa en Estados Unidos, porque así se los ha hecho creer su líder ideológico.
Y en nuestro país no es distinto y menos en año electoral, donde ya circulan noticias falsas, ya hay descalificasiones que se vuelven virales en plataformas sociales, ya se reproducen las mentiras de esta post verdad que vivimos y hasta ahora apenas unos cuantos y cuantas periodistas se han dedicado a verificar verdades y mentiras, porque ese es nuestro trabajo.
México es un país donde el analfabetismo digital afecta a más de la tercera parte de la población y los niveles educativos son precarios. Es un país que con todo y todo sigue teniendo programas de concurso y reality show en los primeros lugares del rating televisivo y youtubers con la mayor cantidad de vistas en Internet.
La sociedad no tiene siempre las mejores formas de analizar los hechos, sobre todo si ya cree ciegamente en verdades a medias que son mentiras al final del día.

* Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”