Los inconformes

0
127

Hace un par de días me di a la tarea de andar en bicicleta y constatar las modificaciones en avenida Universidad y en Ezequiel Montes. Mi recorrido comenzó por la ciclovía de la Carretera a Campo Militar. Pues resulta que, en general, las obras están en un 80 por ciento terminadas. Pude constatar que autos, bicicletas y peatones, ya podemos circular por esas avenidas queretanas, aunque existen algunos inconvenientes como: ‘brincos’ en las calles, troncos de árboles en banquetas, basura de obra (humana y animal), semáforo sin funcionar (y ojalá siga así, para la adecuada circulación), topes de banqueta, calles más angostas, pintados verdes (que ya se despintan), ciclistas que no usan la ciclovía y peatones que caminan por ella, entre lo más significativo.
La ingeniería civil, la arquitectura y la albañilería no son oficios que domine; pero hay una lógica de ciudadano transeúnte que me hace pensar que las modificaciones urbanas realizadas por el Gobierno Municipal de Querétaro, para una mejor movilidad, no quedaron del todo bien. Seguramente en un par de semanas más, habrán de quedar concluidas y todo se verá bonito (como en la maqueta). Tampoco soy buen ecónomo para hacer cuentas si se gastó lo justo o en exceso. Afortunadamente tengo buena tolerancia al cambio y la inconformidad que expreso no llega a su definición: actitud hostil ante el orden establecido.
Existen diversos factores que generan infelicidad o frustración cotidiana, como el ver demasiada televisión, mantener una relación conflictiva, dormir poco y mal, presentar estrés, conducir auto, y mostrar inconformidad constante. Éste último aspecto no se refiere a tener un bajo salario o esperar cuatro horas la atención médica en la seguridad social, pues eso es normal y común en México, sino el asumir emociones negativas porque las cosas, situaciones y personas no son como esperamos, deseamos, queremos, buscamos, anhelamos y necesitamos. Esta postura personal tiene un significado casi siempre subjetivo, pues todas las personas tenemos una mirada diferente sobre lo que vivimos y, quizás, hemos opinado diferente sobre la misma situación en momentos diferentes.
¿Será el conformismo una solución a la ‘enfermedad’ de los ciudadanos inconformes o fóbicos a las ciclovías o a cualquier obra que se autoriza en el Cabildo municipal? Ambas posturas son válidas para que una persona aprenda a vivir con lo que tiene; ambas tienen una influencia para modificar opiniones y actitudes; y ambas buscan la finalidad de tener presencia en un grupo familiar o social.
Los queretanos tenemos que aprender a vivir en ésta gran ciudad como si fuéramos migrantes, como si fuera una ciudad nueva, la que nos gusta mucho y a la que deseamos disfrutar. No hay ciudad perfecta que haya salido ilesa a los fenómenos de la naturaleza, a la mala planeación de sus gobernantes o a la actuación de sus ciudadanos. Es tiempo de vivir en la cordialidad y el respeto a los otros. ¿O alguien tiene pensado migrar a otra localidad? No olvide llevar su bicicleta y recuerde: en todas las ciudades ya hay ciclovías y psicoterapeutas a su servicio.