Transporte escolar deducible de impuestos (propuesta)

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Hace algunos días el Senador Jesús Casillas Romero, del PRI, propuso modificar la LISR para ampliar la deducción fiscal de los pagos por transporte escolar, los que hoy resultan deducibles solo cuando son obligatorios por alguna disposición legal. La propuesta elimina el requisito de que sean obligatorios.
La iniciativa busca reducir el número de automóviles que circulan diariamente, en especial a horas pico, para reducir el tránsito vehicular y los índices de contaminación. Según datos de la propuesta, mientras la tasa demográfica aumenta a un ritmo de 2.4% anual, el número de automóviles lo hace a una tasa del 6.3%.
Por otro lado, de acuerdo con datos del INEGI, el 44% de la población que asiste a la escuela utilizó como principal medio de traslado algún vehículo de motor; de éstos, el 17.1% se trasladó en vehículo particular y el 1.5% utilizó transporte escolar. La misma encuesta revela que el 85% del alumnado en las escuelas privadas llega en automóvil privado, lo que ocasiona mucho tráfico y una mayor contaminación.
Otro dato interesante de la encuesta realizada por el INEGI es que el 41% de los habitantes que no tiene auto está dispuesto a comprar uno para dejar el transporte público. La situación pudiera ser grave si consideramos que el universo de quienes carecen de automóvil supera el 70% de los habitantes del país.
En México ya tenemos antecedentes exitosos, aunque con algunas diferencias. En 2009, en la Ciudad de México, se puso en marcha un sistema de transporte colectivo obligatorio para trasladar a los estudiantes de educación básica y se logró, durante el ciclo escolar 2009-2010, una disminución de hasta el 45% en el consumo de combustibles y la emisión de contaminantes.
¿Pero qué tanto funcionaría un sistema de transporte que no fuera obligatorio, sino solo incentivado a través de una deducción fiscal? El resultado que se persigue solo se logrará con un uso masivo de estos sistemas colectivos de transporte escolar.
En la ciudad de México la obligatoriedad fue parte del éxito. Recuerdo cuando vivía en el DF que sólo algunas familias/alumnos estaban exentos a la norma; quienes vivían a menos de un kilómetro y podían llegar caminando; quienes tenían más de 2 hijos en la escuela; quienes tenían un hijo en ‘maternal’ pues el transporte no era para niños tan pequeños, etc.
Además, el servicio que nos tocó contratar era muy profesional. Todas las camionetas llevaban sillitas para niños pequeños, un chofer y un ayudante (usualmente mujer), sistema de localización satelital e incluso cámaras de video para que los padres nerviosos pudieran ver lo que sucedía, en todo momento, dentro del autobús. Eso sí, barato no era.
Tanto que nos quejamos en Querétaro del incremento en el tráfico, de la famosa ciclopista de Universidad y el caos que hasta hoy ha ocasionado (de verdad espero que pronto muchos ciclistas la utilicen), de la eterna remodelación de Ezequiel Montes…
Quizá otra solución sería el transporte escolar obligatorio.

Hasta en dos semanas. @Pacoceb