Los médicos

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El diagnóstico de enfermedades se ha convertido en una gran plataforma de métodos e instrumentales tecnológicos en donde los pacientes son sometidos a exámenes complejos y donde se arrojan resultados numéricos e imágenes que muestran lo que a simple vista no es posible observar. No basta entender lo que del paciente refiere, es necesario constatarlo con lo objetivamente demostrable, es el argumento de la medicina basada en evidencias. A pesar de los espectaculares avances en el campo científico-tecnológico de la medicina, la escucha del paciente se ha estancado estrepitosamente. Pareciera que al médico no le interesa el evento singular e individual de un paciente enfermo, solo se busca atender la prescripción farmacológica a un paciente.
Algunos representantes de este campo clínico, los médicos científicos, no le dan importancia a lo que pasa con el paciente, pues su finalidad es adquirir mayor conocimiento, no aliviar el sufrimiento del enfermo; para el médico de medicina su objetivo es curar las enfermedades en las personas; y para el médico de la conducta, su finalidad es entender esa relación entre el sufrimiento y la enfermedad.
Aquí un primer dilema en el ámbito hospitalario: ¿qué tipo de profesionales de la salud participan y cuál es su campo de trabajo: el paciente o las enfermedades?
Muchos enfermos tienen manifestaciones inexplicables que el uso de terapias, que curaron a un paciente, no tienen el menor resultado positivo para ellos, a pesar de las semejanzas sintomatológicas. Y es que los síntomas biológicos tienen leyes, normas y caprichos sujetos al estado psicológico del paciente y de su historicidad.
El médico se permite indagar lo que dice que está mal en algún órgano del cuerpo por referencia de “un dolor insoportable”. Las cuestiones son: ¿Cómo medir o cuantificar el dolor?, ¿por qué apareció ahí en estos momentos?, ¿qué médico especialista debe atender dicho caso?, ¿qué implicaciones tiene para el paciente en su vida cotidiana? Si el dolor es señal de un daño orgánico, ¿qué se siente cuando se tiene una enfermedad que “no se manifiesta”? y ¿cómo es atendida ésta”?, ¿es la falta de síntomas una ausencia de enfermedad? Y la más importante: si las enfermedades biológicas son atendidas con fármacos, ¿cómo se atienden sus síntomas psicológicos?
Si bien la enfermedad se manifiesta con signos y síntomas, que no hablan por sí mismos, pero es lo que refiere sentir el paciente; el trabajo de todo médico es comprenderlo para entender la enfermedad y dotarles de un orden y sentido que ayude al tratamiento del padecimiento y a la atención del paciente.
El progreso de la medicina no ha ido a la par de las decisiones de los pacientes para cuidar su salud y prevenir enfermedades, pues la información que reciben de los médicos es incompleta y muchas veces errónea, todo por el “no tener que involucrarse” empáticamente con el paciente. Aunque se considere práctica tradicional, el médico de medicina no debe dejar de aprender del cuerpo del paciente; puede tocar, palpar, manipular, auscultar, observar, oler, sentir e intuir con fines diagnósticos, pero, sobre todo, escuchar. No se pide mucho: solo escuchar.