Distracciones desde la prensa

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Legalmente estamos en el llamado periodo de ‘intercampañas’, o sea ese periodo en el que se supone que quienes aspiran a puestos de elección popular no pueden salir a medios a pedir el voto.
Pero resulta que en este mismo periodo que durará hasta el 29 de marzo, las y los candidatos si pueden aparecer en medios, dar entrevistas y hasta debatir uno que otro tema y para la autoridad electoral, o sea el Instituto Nacional Electoral (INE), esto no viola ninguna legislación.
Esta exposición podrá no violentar las leyes, pero si se trata de una competencia desleal porque obliga a los medios electrónicos a estar reproduciendo miles de segundos de valioso tiempo aire en spots.
Recibimos a cada rato cualquier cantidad de mensajes con cargo al erario público y que no generan un beneficio para nadie, salvo las arcas de los partidos que no tienen necesidad de estar gastando sus prerrogativas y recursos para la campaña en medios.
Pero eso no es todo, al menos en días recientes, porque llevamos ya también varios días con noticias donde el protagonista principal es el queretano Ricardo Anaya.
Primero por el drama que hizo por la presencia de elementos del Centro de Investigación en Seguridad Nacional (Cisen) en sus actos públicos, luego con acusaciones de excolaboradores sobre supuestos manejos irregulares de dinero y ahora en las últimas horas sobre la supuesta negociación de una nave industrial a una empresa fantasma, lo que algunos dicen que se trata entonces de lavado de dinero o de desvío de recursos para otros fines.
Resulta interesante que en las últimas horas el candidato de la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano tenga más presencia en medios que el resto de contrincantes por estas acusaciones y porque en los últimos días el propio Anaya sale un día y al otro también a aclarar los señalamientos.
Es interesante ver cómo la andanada de críticas y acusaciones contra el menos panista del PAN hayan logrado bajar los reflectores a las acusaciones contra Andrés Manuel López Obrador y la repartición que hizo de posiciones en las listas de candidaturas plurinominales a personajes tan oscuros como Napoleón Gómez Urritua o divertidos como Cuauhtémoc Blanco.
Las acusaciones contra Ricardo Anaya también han ayudado a distraer la atención a las acusaciones en contra de Rosario Robles Berlanga, exsecretaria de Desarrollo Social y actual titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Territorial por desaparecer millones de pesos. Acusaciones que embarran también al candidato del presidente Peña Nieto, José Antonio Meade, porque no puede decir que ignoraba estos robos en Sedesol y Sedatu, porque fue titular de Sedesol y fue titular de Hacienda, ésta última dependencia responsable del dinero que gastan las 256 dependencias del gobierno federal.
En pocas palabras, el tema de la corrupción embarra casi por igual a los tres personajes que tienen más posibilidades de competir por la Presidencia de la República, pero en las últimas horas, las baterías se han enfocado en uno solo. La pregunta es: ¿lo quieren hacer mártir y con ello conseguir el triunfo o de plano lo quieren bajar de la contienda?

* Periodista, autor del ‘Manual de Autoprotección para Periodistas’ y de la ‘Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia’.