Empresas fantasma

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Andan de moda las empresas ‘fantasma’ y en Querétaro nos hemos cansado de escuchar el término, porque supuestamente una empresa queretana, ‘Manhattan Máster Plan Development S. de R.L. de C.V.’, resultó ‘fantasma’.
Desde 2014, para intentar frenar el grave problema de la ‘venta de facturas’, con las que miles de contribuyentes reducían artificialmente su pago de impuestos, el Congreso le otorgó al Servicio de Administración Tributaria (SAT) una de las facultades más agresivas que hoy día existen, la posibilidad de declarar a una empresa como ‘simuladora de operaciones’.
La facultad se diseñó para detectar y atacar a los contribuyentes que emitían comprobantes “sin contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material, directa o indirectamente, para prestar los servicios o producir, comercializar o entregar los bienes que amparan tales comprobantes…”, para “presumir la inexistencia de las operaciones amparadas en tales comprobantes.”
Imagine usted una empresa que factura millones por servicios de personal, pero no tiene contratado ni subcontratado a ningún empleado, o a una empresa que factura millones por servicios de transporte, pero no cuenta con equipo de transporte alguno para realizar su actividad (y no lo terciariza), a este tipo de contribuyentes se les presume simuladores y les hemos dado el apodo de ‘empresas fantasma’.
Ahora, como el procedimiento está diseñado a detectar a quienes venden facturas simulando una operación, el SAT no obtiene beneficios económicos de estos contribuyentes, el SAT no busca desconocer sus ingresos, lo que pretende, una vez que identifica a una empresa ‘simuladora’ (vendedora de facturas), es ir con cada uno de sus ‘clientes’ para ahora sí, desconocerle a éstos las deducciones que supuestamente realizaron y así recuperar la recaudación perdida.
La autoridad no persigue entonces desconocer las compras de la empresa ‘fantasma’, el procedimiento aquí discutido (Art. 69-B del CFF) presupone que estamos frente a empresas de ‘papel’ que únicamente venden ‘papel’, resultando sumamente extraño que una empresa supuestamente ‘fantasma’ realice una de las operaciones más tangibles y rastreables que se pueden realizar, la adquisición de un bien inmueble.
Opino también que la consideración del SAT de definir a ‘Manhattan Máster Plan…’ como empresa simuladora no dice mucho de quienes le vendieron algo y sí dice, si fuera el caso, de quienes le compraron, pues son estos últimos quienes supuestamente obtuvieron un beneficio fiscal indebido al simular una deducción.
Cuando conocimos por primera vez esta facultad otorgada al SAT, si bien se comprendía su necesidad, se podían vislumbrar también los peligros de su uso inadecuado, de su uso para fines distintos a aquellos para los que fue creada. No se puede quejar la autoridad de no tener suficientes facultades, tiene de todo, para los incumplidos, para los evasores, para los simuladores y también, claro está, para los ‘lavadores’ de dinero, lo que no se vale, es sacar la bazuca para matar unas hormigas, aun cuando de por medio esté la permanencia en Los Pinos.

Hasta en dos semanas. @Pacoceb