Estudiantes en riesgo psicosocial

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La figura del psicólogo en las escuelas tiene el propósito de evaluar e intervenir sobre las conductas de los estudiantes, procurando el desarrollo de sus capacidades y atendiendo las deficiencias en los que se esfuerzan más para obtener logros. La atención del desarrollo psicológico –psicomotriz, social, afectivo, cognitivo y emocional- debe ser incluyente. Quiere decir que la participación de estudiantes, padres de familia y maestros debe ser simultánea, voluntaria e interesada en el mejoramiento del rendimiento escolar.
Las instituciones de todos los niveles educativos deberían contar, al menos, con un profesional de la psicología. Según el Programa Nacional de Salud Mental, debiera haber un psicólogo clínico por cada 75 mil derechohabientes, y se recomienda que cada 500 estudiantes tendrían que estar bajo el cuidado de un psicólogo educativo. En algún momento, la Legislatura de Querétaro recomendó que se contratarán mil 300 psicólogos para atender el sector educativo queretano, pero un problema en la codificación de las plazas y la falta de una partida presupuestal especial, ha sido imposible incrementar la cantidad de psicólogos en la entidad.
Por eso es entendible que el Gobierno del Estado, a través de la Unidad de Servicios para la Educación Básica en el Estado de Querétaro (USEBEQ), se acerque al Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro, A.C. para firmar un convenio de colaboración, que consiste en la canalización de estudiantes de los niveles de primaria y secundaria, que mediante un instrumento de detección de situaciones de riesgo y/o inteligencia emocional baja, sean asignados a un grupo de psicólogas y psicólogos colegiados para su atención individual y/o grupal. Las problemáticas base serán: la presencia de violencia y acoso escolar, abuso sexual o consumo de drogas, sin que se descarten otras de importancia.
La evaluación diagnóstica y la intervención se darán, en un primer momento, en la prevención y detección de problemas de salud mental, y posteriormente, en su tratamiento. Sin embargo, la intervención clínico-educativa espera encontrar otras problemáticas relacionadas con los trastornos del desarrollo, las discapacidades intelectuales, los trastornos del comportamiento, los estados depresivos y otras relacionadas con el bajo aprovechamiento escolar. La voluntad de ayudar es mucha, pero el esfuerzo del trabajo es mucho mayor.
La cobertura que el Colegio de Psicólogos pretende aplicar será insuficiente, aunque se espera que en por lo menos cinco municipios se cuente con centros de atención psicológica. Mucho hay que depender de las facilidades que los maestros den a los alumnos para acudir a la terapia y que los padres de familia sean conscientes que la atención repercutirá en beneficio de sus hijos y no lo sientan como una amenaza hacia ellos, pensando que se puedan destapar conflictos familiares. Todo, con voluntad, se puede resolver, por muy complicado que se vea.