¡Siempre fuerte! German Madrazo

0
277

“El deporte para mí es un estilo de vida, una forma de vivir, es mi vida entera, mi corazón que late”

“Nunca dejes de soñar, nunca dejes de creer, nunca dejes de pelear”

Recuerdo…Recuerdo el agotamiento físico… el dolor… iba subiendo la última curva, previo a bajar con otro giro, pero desde ahí ya se veía la meta. En esa ‘subidita’ el estruendo del estadio se podía escuchar, recuerdo las porras, los gritos de “México, México”… la verdad sentí una emoción muy bonita y al mismo tiempo un miedo terrible… porque sentía como un calambre se apoderaba de mi brazo y mi pierna, algo nuevo en mí, pues yo nunca me había acalambrado; en todos los años que llevo participando en maratones e ironman nunca los había experimentado, y de repente lo sentí.

Tenía una preocupación, pero había mucha gente. Mi primer pensamiento fue ‘contrólate, hay que terminar fuerte’. ‘Germán, concéntrate, podemos llegar con movimientos pausados’. En eso volteo y veo la bandera. ‘Concéntrate’… empecé a buscar una ruta para llegar a la bandera, mi atención estaba entre dar la vuelta y seguir o frenar y virar hacia la derecha para alcanzar la bandera, porque la curva no continuaba naturalmente.

Lo decidí ‘dale, dale, dale, tú puedes, tú puedes…agárrala…agárrala’, y al momento reaccioné: ‘Germán, nunca haz esquiado y agarrado una bandera’. No podía, me estaba tropezando, así que alcé la bandera y escuché un estruendo en el estadio y me dije ‘Germán, ya no te preocupes, ya acabó todo’. Sentí una fatiga, un shock de ácido láctico, pues cuando frené por la bandera, mi cuerpo pensó que ya había terminado y al seguir el dolor era terrible, decidí llevarlo hasta el final. Llegué y crucé la meta y mientras todos celebraban, me dije: ‘disfrútalo, ya llegaste, escucha lo que te dicen.Disfruta y deja que México disfrute su bandera. Lo logré, ya no importa nada, hay que festejar, hay que vivir el momento…

Dolor, pasión y gloria

El dolor, el esfuerzo, los gastos, todo se hizo pequeño cuando Germán Madrazo cruzó la meta durante su participación en los 15 kilómetros de esquí de fondo durante los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChnag 2018, todo por lo que no dejó de pelear, por fin lo encontró de frente.

“El dolor que venía sintiendo se convirtió en un disfrútalo, este momento es tuyo, este momento es de México, es un momento de la bandera, del amor. Me cambió la actitud y me dije, ‘este momento es para vivirlo plenamente’. Con Alfredo Gorráez (su entrenador) recuerdo muchos abrazos, lágrimas y gritos de júbilo, pero no hubo palabras, quizá solo ‘lo logramos, no nos rendimos’, pero realmente las palabras vinieron mucho tiempo después”.

Una competencia de 15 kilómetros para un atleta experimentado en maratones podría decirse fácil, no obstante llega un momento que hasta el más fuerte piensa en ‘rajarse’, el cuerpo de Germán Madrazo lo sintió, pero peleó y su fortaleza mental fue más fuerte.

“Hubo un momento a la mitad del recorrido, en el que yo me sentía muy mal, sentía el cuerpo cortado, tenía comienzos de una gripa. Empecé a sentir calambres, fue realmente un momento difícil, solitario y desalentador. Cuando vi a Alfredo (Gorráez) con la bandera, echando porras, fue un momento súper emotivo, porque lo estaba haciendo por México y me dije ‘vamos a echar el último esfuerzo que queda en el cuerpo, voy a dejarlo todo’”.

Cuando Germán tomó la bandera de las manos de Alfredo fue inexplicable, ninguno se lo esperaba, inclusive –cuenta Germán- “cuando yo me acerqué, él pensó que yo me estaba rajando y su reacción fue entregar la bandera como diciendo ‘dale’”.

Tras contar, una de las hazañas más memorables de su vida, Germán rememora su vida en Querétaro y su alegría al festejar tras cumplir su objetivo.

“Yo soy de Querétaro, iba en el Queretano, luego en el colegio San Javier, soy de aquí. Para alguien que no tiene acceso a la nieve, el entrenar y lograr el criterio para calificar es una obra maratónica, por esa razón el festejo. Los otros competidores sabían lo que pasé”.

Dentro de los criterios de calificación que impone la Federación Internacional de Esquí es competir en cinco carreras y obtener un promedio menor a 300 puntos, esto es llegar en los primeros lugares.

“Cuando tu país no tiene una federación de esquí y no tiene recursos para ayudarte, te duele exactamente lo mismo. El chico de Portugal y el de Tonga no tenían apoyo tampoco (…) los que llegamos en los últimos lugares logramos el criterio de calificación, sufrimos y batallamos para conseguir esos puntos. Hay un festejo de que lo logramos, de que luchamos hasta el último minuto y cumplimos nuestro objetivo que era representar a nuestros países en Juegos Olímpicos”.

Con 13 años en el deporte, Germán no para y ya tiene en la mira maratones, triatlones, seguir en el esquí y por qué no calificar a los siguientes Juegos Olímpicos de Invierno.

“Para el siguiente ciclo tendré 47 años, me queda claro que voy a mejorar mucho los próximos cuatro años, pero debo asegurarme que mi participación en los Juegos continúe y una forma es tener la capacidad de motivar a otros esquiadores que empiecen a luchar por esto, a desarrollar la siguiente generación y si me ganan voy con ellos, sino que vaya el mejor mexicano. En todos estos años nadie ha dado la marca, solo yo. Me aseguraré de participar por si nadie más las vuelve a dar, pues el deporte es mi vida”.