Economía conductual

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¿Será demasiado tarde para saber que la economía del país está influenciada por los estados emocionales de los consumidores, inversionistas y ahorradores? Hasta hace tiempo, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) informaba sobre los diversos precios de un mismo producto vendido en diferentes tiendas departamentales, advertía de los falsos comerciantes, productos adulterados o, simplemente, recomendaba no hacer gastos innecesarios. Pero a pesar de contar con la información completa, muchas personas no logran realizar un análisis adecuado para tomar la mejor decisión de compra. Otros, adquieren productos y servicios por simple vanidad, egoísmo o para compensar estados emocionales disminuidos o alterados. El sentido de bienestar es individualista y nada social.
Si pensamos en la inversión de obra pública que realiza nuestros gobernantes, las finanzas son simplemente económicas y políticas, para nada se toma en cuenta la psicología. Por ello, la constante inconformidad de ciudadanos ante lo que debiera de ser un factor de progreso y bienestar social. La psicología conductual aplicada a la economía debiera impulsar a los gobernantes a tomar mejores decisiones, en beneficio de sus intereses políticos y la satisfacción de los votantes. ¿Acaso tenemos una oficina de gobierno que nos oriente emocionalmente para elegir una Afore y generar mayor ahorro? No. Pues imagine ahora que su Afore, invertido en el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) le traerá muchos dolores de cabeza. ¿Fue su decisión? Claro que sí.
La ganancia en el trabajo y el desarrollo de las finanzas familiares están siendo observados por la economía conductual (EC). La EC estudia las decisiones de asignación de recursos (Just, 2013) para obtener un mejor entendimiento entre los comerciantes y los compradores. Se evalúa el tipo de decisiones que se toman, el cómo se aprovechan y el propósito de bienestar. En términos claros, la EC descubre cómo se comporta usted al momento de realizar una compra cualquiera, aunque, en el mal uso de ella, no siempre busca que usted resulte ganador. Es como, recordando un comercial, la psicología se utiliza para convencerlo que adquiera una botella de vino de x marca, pero el consumo de él, sigue siendo responsabilidad de usted.
¿Su preferencia por un partido político cambiaría, si fuese usted quien aportara recursos económicos para su funcionamiento y campañas, en lugar de recibir subsidio del gobierno? ¿Su asistencia a eventos religiosos, sería con mayor frecuencia si aportará diezmos, limosnas y despensas, en lugar de asistir buscando ayuda? ¿Y qué me dice cuando participa en una Asociación deColonos, de Padres de Familia o de Profesionistas? ¿Su participación sería igual
que cuando gasta miles de pesos en sus hijos en cursos de inglés, en el equipo de futbol o en el taekwondo y los resultados son efímeros?
Hay mucho por decir y hacer al respecto. La única recomendación que tengo para usted es que cuando utilice dinero, hágalo con sangre fría y, por cierto, no olvide pagar su tarjeta de crédito.