‘Memento mori’…

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Se va Marcos Aguilar… no a perseguir su sueño de ser senador o a buscar la reelección en la presidencia municipal de Querétaro, sino a una candidatura que en términos prácticos se traduce en un regalo, un regalo que –por cierto- muchos panistas de a pie jamás recibirán… un obsequio inmerecido, porque eso precisamente representa la diputación plurinominal para un personaje que lanzó al caño su capital político y que, en forma magistral, logró poner a gran parte de la sociedad en su contra.
Una diputación plurinominal que aceptó sin importar que en el pasado se hubiera pronunciado en contra de esta figura política; y aunque le implicara tragarse sus palabras cargadas de altanería y soberbia…
“Aquellos que piensan que voy a una diputación federal plurinominal, les digo que me la reserven para cuando tenga 55 años de edad, en este momento no hay manera que yo vaya a una diputación federal plurinominal”…
Pero resultó que sí hubo manera de que fuera por este cargo, y no porque sea un mártir dispuesto a sacrificarse para acatar institucionalmente la asignación de su partido, sino porque muy pocos políticos en este país tendrían la decencia de declinar una invitación que les asegura fuero, impunidad y una nada despreciable percepción de 149 mil 230 pesos al mes (entre dieta neta, asistencia legislativa y atención ciudadana); por defender sus principios, o por lo menos para ser un poquito congruentes con lo que han manifestado públicamente, para, en cambio, irse a su casa como cualquier hijo de vecino y –peor aún- en medio del repudio social.
Marcos ha dicho que en el prisma que él tiene en sus manos no ve derrota alguna: “porque yo no veo quien me haya ganado una elección en calle, no lo conozco y hasta hoy no existe”… Quizá fue la luz de ese mismo prisma la que lo encandiló y le impidió ver lo que tenía frente a sus ojos: ciudadanos que votaron por él, creyendo que sería sensible a sus demandas, que serían escuchados; y a quienes les dio la espalda…
Hoy se va este político que el 1 de octubre del 2015, tras haber rendido protesta como presidente municipal y a su vez tomarla a los integrantes de su gabinete, les regaló una pulsera con la frase latina ‘memento mori’ (“recuerda que morirás”); en alusión al recorrido que hacían los militares en la Antigua Roma, al lograr una victoria, y en el que un siervo caminaba detrás de ellos repitiendo esta frase para que no se dejaran llevar por la soberbia, creyéndose dioses que estaban por encima de la leyes y las costumbres…
Hoy se va –dice él- a empezar a construir su cuarto sueño político, el más importante de su carrera…“Me siento fortalecido, convencido de que voy a dar
resultados; las encuestas me han dado esa oportunidad de hablar con solvencia. Este proyecto seguirá avanzando hasta alcanzar el cuarto sueño político que tengo, y es por el que voy a ir. A partir de ahora construyo mi cuarto sueño”, pero no veo a ninguno de sus siervos diciéndole al oído “memento mori, Marcos”.

P.D. “Este juramento es por una alianza social, donde los ciudadanos que estamos en el servicio público, dejemos de ver esta investidura como un mal entendido poder; para trabajar con humildad y colaborando con la ciudadanía a la que servimos…”: Marcos Aguilar, al rendir protesta como alcalde de Querétaro.