Problema de dos, solución de uno

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Ante la insistencia de dar consejos que ayuden a resolver problemáticas de pareja, haré el siguiente planteamiento para que las personas interesadas tomen lo que más le convenga.
Son muchas las parejas con problemas que tardan hasta 10 años en hacer público sus diferencias, sobre todo en la confidencialidad de un consultorio psicológico. El problema no es que las parejas tengan conflictos, sino el que no se sepa cómo resolverlos. La pareja armoniosa, estable, empática y coincidente uno con la otra (o con el otro) suele ser un ideal, y su dinámica resultaría aburrida y poco propositiva para su desarrollo y evolución natural. La historia de la pareja tiene altibajos, etapas y cambios naturales propios de la edad de sus integrantes.
Es muy recomendable que ante un conflicto entre dos personas, sean ambas quienes tengan que asistir a mediar o resolver sus diferencias, pero generalmente la queja y la demanda es solo de una persona (la mujer, en la mayoría de los casos). Entonces es ella quien tiene que trabajar para resolver “su dilema conyugal”, el cual tiene nombre de: incompatibilidad de caracteres, infidelidad, falta de atención, disfunción sexual, inasistencia a casa, falta de apoyo económico, maltrato físico, preferencia a su familia, celos, alcoholismo, exigencia de intimidad frecuente, negativa a dejarla trabajar, etcétera.
Lo primero que hay que identificar es en dónde está el problema, ante lo cual planteo tres escenarios: 1. Todo es responsabilidad del esposo, 2. Una es la causante del problema, y 3. El comportamiento y el estado emocional en el que se encuentra.
Así, una vez identificado el escenario del conflicto, tomamos la decisión de modificar su esencia. Comencemos con el primero. El problema es el marido, por lo que se debe hacer lo siguiente: Espere a que su marido, por si solo, cambie de conducta y actitud (muchos lo hacen luego de los 70 años de edad, pero…); cambie de marido, elija otra pareja a su gusto (hombres hay muchos, pero…); deje a su pareja, así ya no tendrá quien le dé problemas (si usted considera que todos los hombres son iguales, es mejor vivir sin pareja, pero…); resígnese, no se queje y atienda todo lo que le pidan (de hecho, así ha estado viviendo por años, qué más da unos cuantos más, pero…). El tercer escenario es el cómo se siente (mal, por supuesto), ya sea triste, enojada, asustada, enferma o desesperada. En tal caso, puede tomar medicación, hacer relajamiento, meditación, ejercicio, manualidades, tomar vacaciones y utilizar algún tratamiento naturista o alternativo. Estas opciones requieren de tiempo y de un gasto económico importante. No le van a curar, pero si la distraerán de los problemas que tiene.
El segundo escenario la involucra a usted. Usted es responsable. No es culpable de lo que le está sucediendo, pero su propia historia, su forma de ser, sus
necesidades y sus decisiones la han puesto en tal situación. La relación no ha sido como usted esperaba, creía o buscaba y ello le ha llevado a una serie de dilemas en su vida que no ha podido resolver, por eso actúa como lo hace. Entonces usted debe trabajar en terapia para modificar muchos aspectos. Los otros escenarios son complementarios.
Así que, ante la duda de cómo resolver conflictos de pareja, aquí están las opciones que usted debe elegir, pero otra cosa es si usted quiere o puede realizar tal o cual propuesta. Si usted lleva más de seis meses en conflicto conyugal, dese la oportunidad de conocer a fondo qué es lo que sucede y cómo está usted actuando. Ese es mi mejor consejo.