Azúcar, ese dulce enemigo

0
299

“Bájele al azúcar”, fue el consejo que me dio el Dr. Francisco Javier Sandoval hace unos días con el fin de reducir mis triglicéridos (un tipo específico de grasa), pues en mi chequeo anual salieron más altos de lo recomendable.
¿Cuál es la relación entre azúcar y triglicéridos? Como sabemos, el azúcar provee a nuestro cuerpo de calorías y las calorías nos proporcionan energía. Sin embargo, de acuerdo con una fuente médica: “Cuando excedemos el límite diario de calorías, el cuerpo transforma estas calorías adicionales en triglicéridos, que son almacenados en el tejido graso. Sin embargo, algunos de estos llegan a las arterias y se adhieren a sus paredes”. La acumulación resultante entorpece el flujo sanguíneo y puede desencadenar un ataque al corazón o un ataque cerebral de consecuencias funestas.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Médicos Especialistas en Nutrición de los Estados Unidos, el consumo de azúcar se ha incrementado de manera exponencial, ya que la industria alimenticia la incorpora al 75 ciento de las bebidas y alimentos que solemos consumir. Su elevado índice aumenta los riesgos de obesidad, diabetes tipo 2 y mortalidad cardiovascular.
“Yo por eso dejé de consumir refrescos”, comentará más de uno. Buena idea, considerando que una lata de refresco de cola contiene 12 cucharaditas de azúcar, que es el consumo máximo diario recomendado. Sin embargo, los fabricantes de alimentos se las han ingeniado para agregarle azúcar, de manera más o menos disfrazada, a alimentos que tal vez pensaríamos que no la contienen: aderezos para ensaladas, yogures de sabor, pan blanco, cereales y jugos envasados.
El único tipo de azúcar no dañino para el organismo es el que contienen de manera natural frutas, verduras, avena, leche y otros alimentos. Los huevos, la granola hecha en casa y el yogur al natural son igualmente recomendables.
Erika Doolan, una nutrióloga que puede ser consultada en http://www.erikadoolan.com/, comenta que el azúcar adicionado a los alimentos los vuelve adictivos: “Cuando ingerimos azúcar, el cerebro libera unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Uno de ellos, la dopamina, provoca una sensación de recompensa, satisfacción y excitación, que conduce a un comportamiento adictivo”.
Otra de las razones por las que nos convertimos en adictos al azúcar es que la asociamos con los alimentos dulces que solíamos comer cuando niños(yo recuerdo que, en primaria, al llegar el recreo era típico comprarnos un gansito y un refresco de cola). De acuerdo con el nutriólogo Dan McCartney: “Las personas que fueron sometidas a un alto consumo de alimentos endulzados en su infancia, son propensos a una dieta alta en azúcares al llegar a la vida adulta”.
Una de las mañas preferidas de la industria alimenticia en no utilizar la palabra ‘azúcar’ en las etiquetas del contenido de sus productos. La disfrazan con palabras como fructosa, dextrosa y sacarosa, con el fin de engañarnos.
Al recolectar la información anterior, me he asegurado de recurrir a fuentes de seriedad probada. No obstante, lo ideal sería acudir con un médico o un nutriólogo para que nos ayude a decidir aquello que más nos conviene. En mi caso, siguiendo el atinado consejo del Dr. Sandoval, yo ya empecé a bajarle al azúcar.