Una mujer fantástica

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La exjudoca Vanessa Zambotti representó a México en cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos (Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016)

Vanessa Zambotti podría no ser la atleta reconocida que es hoy, si aquel día en el que buscaba una nueva actividad, la escuela de computación hubiera estado abierta, pues fue gracias a ello que se topó con un nuevo deporte del cual no conocía nada, pero que tras un breve escrutinio a las instalaciones y a los trofeos ahí colocados decidió que el judo sería su disciplina, a la que adoptó como una filosofía de vida.

“Yo estaba en atletismo, pero quería hacer otra cosa. Mi mamá me recomendó ir a clases de computación. Decidí ir a la escuela, pero cuando llegué estaba cerrada, enfrente estaba la escuela de judo (no conocía el deporte), así es que entré a dar un vistazo, vi el tatami y los trofeos… decidí quedarme, pues la otra estaba cerrada, además traía justo el dinero de la inscripción. Fue así como comencé en el judo, no fue tanto que yo lo buscara o quisiera hacerlo”, señaló la atleta.

La decisión de comenzar a practicar un deporte nuevo suponía un reto para Zambotti, quien hasta ese momento nunca pensó en que representaría a México en Juegos Olímpicos -no una sino cuatro ocasiones-, pues el arte marcial no se le dificultó, tenía la disciplina y fuerza que le inculcó el atletismo, solo le faltaba la técnica.

“Cuando comencé en el judo nunca busqué ir a Juegos Olímpicos, pues no conocía el deporte, más bien yo soñaba ir a la máxima competencia en otro deporte, como el atletismo”.

Con el tiempo, el apoyo de sus entrenadores y sus padres, Vanessa se dio cuenta de que el sueño que tenía de ir a Juegos Olímpicos por fin se cumpliría, aunque sería en un deporte que comenzó a practicar por ‘chiripa’.

“Al principio era mucha la emoción de pisar el tatami, de frenar, pero no tanto un sueño Olímpico, sino las ganas de conocer un deporte. Con el paso del tiempo, con las medallas y con los resultados los Juegos Olímpicos se dieron”.

Atenas 2004, fueron los primeros juegos que disputó Zambotti, en ese entonces tenía 21 años.

“El ver cristalizado un sueño que desde los 10 años tenía fue muy padre, al final no logré medalla…”, tras Atenas siguió, Beijing 2008, Londres 2012 y cerró en Río de Janeiro 2016.

Luego de cuatro Juegos Olímpicos a cuestas, la judoca no siente en deuda consigo misma, pues lo intentó y salió de Ciudad Juárez para buscar una medalla olímpica, situación que se le negó, pero que no la deja con lamentaciones.

“Hubiera sido peor no haberlo intentado, porque tuve la oportunidad de quedarme en Chihuahua a terminar la carrera -estudiaba Diseño Gráfico- de hacer mi vida. No me arrepiento de las decisiones que tomé para estar aquí, ni para ir a esos Juegos Olímpicos, yo siempre entrené para ello, y no me quedé con él si hubiera hecho tal cosa, lo intenté, y estoy contenta de ello”, expresó.

Momentos difíciles

El judo al ser un deporte de contacto, es rudo y te exige al máximo, tanto que las lesiones son parte de la vida de los atletas. Fue una lesión la que mermó a Zambotti y que recuerda como uno de los momentos más amargos.

“Los momentos en los que estaba lesionada dejé de entrenar. A lo mejor pude no tener apoyo, no ir a algún viaje o a algún entrenamiento fuera de México, pero dejar de entrenar, dejar de hacer algo que me gusta es lo más pesado”, enfatiza con voz melancólica.

“Fueron casi seis meses de no entrar al tatami, por una operación muy fuerte (dislocación del hombro), que estuvo a punto de retirarme y creo que fue el momento más difícil de cualquier deportista, dejar de hacer lo que te gusta”.

“Agradezco que el judo estuviera en mi vida, porque judoca voy a ser hasta que me muera. Deportista de alto rendimiento fui hasta el año pasado”, explicó la actual directora de Medios de Comunicación y Redes Sociales de Confederación Panamericana de Judo.

Sobre el futuro del judo en México, dijo que ve buenos representantes, entre ellos Elsa Carrillo, Luz Olvera, Nabor Casillas –quien ya fue a Juegos Olímpicos- y Eduardo Araujo.