Estados Unidos, Reino Unido y Francia lanzan ataque conjunto contra Siria

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Desde buques en el mar Mediterráneo, Estados Unidos, Reino Unido y Francia dispararon misiles de crucero contra Siria en respuesta al supuesto ataque químico en Douma

Durante la noche del pasado viernes 13 de marzo, Estados Unidos, Reino Unido y Francia lanzaron una operación militar conjunta contra Siria en respuesta al supuesto ataque con armas químicas por parte del régimen del presidente del país árabe, Bashar Al-Assad, contra civiles; los bombardeos fueron una advertencia para disuadirlo de que vuelva a hacerlo.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, quien es el principal aliado de Damasco, calificó la ofensiva occidental como “un acto de agresión” que terminará por agravar la crisis humanitaria en la nación árabe. Moscú convocó a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) poco después de que ocurrieran los bombardeos, que según el mandatario ruso, tuvieron una “influencia destructiva en todo el sistema de relaciones internacionales”.

Mientras tanto, funcionarios del Pentágono y del Departamento de Defensa del vecino país del norte indicaron que el ataque conjunto se dirigió al corazón del programa sirio para el desarrollo y fabricación de armamento químico de Siria.

Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que está preparado para ejercer además presión económica, diplomática y militar contra Al-Assad hasta que su régimen ponga gin a lo que describió como un patrón criminal para asesinar a su propio pueblo con armas químicas.

Por su parte, Putin reiteró –este sábado 14 de abril– la opinión del Kremlin de que el supuesto ataque químico ocurrido el pasado fin de semana en la ciudad de Douma, ubicada en los suburbios de Damasco, que según activistas de derechos humanos se cobró la vida de 40 personas, nunca sucedió.

Asimismo, señaló que los expertos militares rusos que revisaron la zona no encontraron restos de la ofensiva con armas químicas; y criticó a Occidente por emprender una acción militar sin esperar a que los investigadores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) visiten el lugar.

Los bombardeos sobre territorio sirio fueron respaldados por la Unión Europea, Alemania e Israel. La primera ministra británica, Theresa May, aseguró que los reportes indican que el régimen sirio uso una bomba de barril en los hechos registrados en la localidad de Douma; por lo que –dijo– que el uso de la fuerza fue “correcto y legal” en este caso.

El secretario de Defensa de la Unión Americana, Jim Mattis, aseveró que la ofensiva occidental no continuará siempre y cuando el gobernante sirio no vuelve a emplear armamento químico. Los bombardeos fueron realizados con aviones no tripulados y buques dispararon misiles de crucero desde las aguas del mar Mediterráneo. El titular del Departamento de Defensa no confirmó todavía si en el supuesto ataque químico –ocurrido el pasado 7 de abril en la ciudad de Douma– se utilizó gas sarín.

Joseph Dunford, quien es jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, informó que la ofensiva coordinada con Reino Unido y Francia alcanzó tres objetivos principales en el oeste de Siria: un centro de investigación científica en Damasco, el cual se empleaba para investigar, desarrollar, producir y probar armas químicas y biológicas; un depósito de armas químicas al oeste de Homs y un almacén de armas químicas; así como un centro de mando en la misma región.

El Gobierno de Rusia detalló que los sistemas de defensa antiaéreos sirios de fabricación soviética derribaron 71 de los 103 misiles de crucero lanzados por Washington, Londres y París.

Los bombardeos no causaron víctimas mortales y las instalaciones militares alcanzadas sufrieron daños menores, dio a conocer el coronel general del Estado Mayor del Ejército de Rusia, Serguéi Rudskoi, quien agregó que los militares rusos desplegados en Siria monitorearon la situación, pero no actuaron contra los misiles.

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