¡Apaguen el micrófono de la tribuna, ya estuvo suave, senador!

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Lo sucedido el martes pasado en la sesión de pleno del Senado, retrata fielmente a la clase política de este país… y revela el por qué en México pasa lo que pasa…En la sesión, el senador por Tabasco –y médico cirujano de profesión-, Fernando Enrique Mayans Canabal, subió a tribuna para hacer uso de la palabra. Antes que nada, pidió a sus compañeros legisladores que guardaran orden: “parece un gallinero esto”, dijo.
Minutos antes, la senadora Laura Guadalupe Herrera Guajardo solicitó, desde su escaño, al Presidente del Senado Ernesto Cordero, que pusiera orden, “Yo creo que por respeto a la sala donde estamos, y por respeto al orador, deberíamos de guardar compostura y silencio”… pero los legisladores no hicieron caso.
Así, el tabasqueño comenzó a hablar sobre Luis Alberto Pérez Méndez, el doctor oaxaqueño (preso en ese momento), acusado del homicidio doloso de un pequeño que presentó una reacción alérgica fatal.
Se le recuerda –puntualizó- “como alguien que operó fuera de horario y de manera desinteresada a los niños afectados por la caída del helicóptero donde iba el gobernador de Oaxaca y el Secretario de Gobernación; helicóptero de la Marina y que hoy está preso y podría alcanzar entre ocho y 20 años de prisión”.
“Lo acusan, no por impericia o negligencia; por mala praxis, no. Lo acusan de homicidio, homicidio porque en donde operó no contaban con la Unidad de Cuidados Intensivos y al aceptar operar en un hospital así pues lo juzgan por dolo. Dolo, sí, que se traduce en la intención de matar”, agregó elevando el volumen de su voz…
Pero solo algunos senadores lo escuchaban, porque otros iban y venían; caminaban por los pasillos, se detenían a ver su celular, le daban la espalda, cuchicheaban, reían y manoteaban entre sí…
Su rostro comenzó a desfigurarse, mientras pronunciaba: “Yo les digo compañeros, que esto es un parteaguas para toda la práctica médica e incluso odontológica, ya que diariamente se realizan procedimientos y administración de medicamentos en consultorios, unidades quirúrgicas rurales, unidades médicas ambulatorias, que ninguno cuenta con Unidades de Cuidados Intensivos”… pero los senadores seguían sin oírlo…
“La reacción anafiláctica se presenta en uno de cada 30 mil casos (…) no hay forma de saber que si es alérgico a algo a lo que no ha sido expuesto anteriormente”, trató de explicar… pero fue como si no hubiera dicho nada, porque para los presentes, todo parecía más importante que lo que se decía en tribuna.
Luego sentenció: “La mala praxis, compañeras Senadoras y Senadores, se debe juzgar y castigar, pero en Código Civil y no por el Código Penal. Los médicos (…)
no somos criminales; no estudiamos para matar gente, estudiamos para salvar vidas, compañeros. ¿No lo entienden?”.
Ya enfurecido, el legislador reclamó que hace un año presentó una iniciativa para adecuar el marco jurídico penal de la responsabilidad de la profesión médica, para evitar la criminalización de los médicos… la cual no ha sido dictaminada.
Al término de su discurso, pidió perdón por el tono de sus palabras…“Discúlpenme que les hable así, pero me duele de corazón, que se hagan pendejos en el Senado de la República, y que no quieran ayudar a los médicos de este país, que tanto necesitan ustedes”.
Entonces, Ernesto Cordero le reprochó el insulto a los senadores:“¡Senador Mayans, ya estuvo suave!” y ordenó que le apagaran el micrófono… la orden fue acatada de inmediato; mientras los legisladores -sin inmutarse- continuaron yendo y viniendo, caminando por los pasillos, revisando su celular, cuchicheando y riendo entre sí…