Occidente acusa a Rusia y Siria de obstaculizar investigación sobre ataque químico

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Investigadores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas tendrán acceso a Duma, donde habría ocurrido el supuesto ataque, hasta el próximo miércoles

A tres días de haber arribado a la ciudad de Damasco, capital de Siria; los expertos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) no han podido ingresar a Duma, el lugar donde se habría registrado el supuesto ataque con armas químicas que habría dejado por lo menos 40 personas muertas.

Tanto el régimen del presidente sirio, Bashar Al-Assad, como las tropas rusas desplegadas en el terreno han argumentado motivos de seguridad, tras los bombardeos conjuntos lanzados por Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra centros de investigación y almacenes de armamento químico, para retrasar el ingreso de los investigadores internacionales.

El Ministerio de Defensa de Rusia dio a conocer que el personal del organismo internacional podrá visitar la ciudad de Douma hasta el próximo miércoles 18 de abril; mientras tanto, funcionarios sirios y rusos solamente ofrecieron los testimonios de 22 supuestos testigos de los hechos para que fueran interrogados por los expertos.

Por su parte, el representante de la Unión Americana ante la OPAQ, Kenneth Ward, acusó a Moscú y Damasco de bloquear el trabajo de los investigadores y de manipular las pruebas que todavía queden sobre el terreno, donde se sospecha la utilización de algún agente nervioso contra los civiles, ya sea gas cloro o gas sarín.

Desde el pasado sábado, cuando se produjeron los ataques coordinados de Washington, Londres y París sobre territorio sirio, tropas del país árabe y militares rusos tomaron el control de la ciudad de Duma; después de que los rebeldes del grupo opositor Jashid Al-Islam abandonaran sus posiciones tras una rendición pactada.

Como respuesta a la condena de la comunidad internacional, Siria y Rusia han asegurado que las denuncias del supuesto ataque con armas químicas son un montaje orquestado por la organización Cascos Blancos, paramédicos voluntarios que trabajan en las zonas bajo control rebelde, y los organismos médicos internacionales.

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