Solo demagogia, discursos vacíos e hipócritas…

0
251

Cuando una fiscalía informa con tanta crudeza –como lo hizo la de Jalisco- que tres estudiantes fueron torturados, asesinados y sus cuerpos disueltos en ácido ¿qué más podemos esperar que suceda en este país?
Si un hecho tan dramático como este, que es solo un ejemplo del sinnúmero de tragedias que se están viviendo a lo largo y ancho del territorio nacional, no logra mover nuestras conciencias, entonces ¡todo está perdido, porque significa que nos hemos acostumbrado a convivir con la violencia… significa que tenemos el alma vacía!
Y resulta que en lugar de escuchar propuestas serias por parte de quienes en poco tiempo podrían tener la facultad de tomar decisiones para combatir el crimen y la corrupción, nos enfrentamos a planteamientos que más que devolvernos –aunque sea un poco- la esperanza de que las cosas pueden cambiar, generan una gran preocupación…
López Obrador, por ejemplo, se aventó la puntada –y me parece que sin medir realmente las consecuencias- de declarar: “Si es necesario… vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas, los familiares de las víctimas (…) No descartamos el perdón. En mi tierra siempre se dice ‘ni perdón ni olvido’, yo no comparto eso. Yo sí creo que no hay que olvidar, pero sí se debe perdonar, si está de por medio la paz y la tranquilidad de todo el pueblo”.
Y digo ‘puntada’, ya que hasta ahora, ni él ni su equipo, han logrado decir claramente qué implica esto; porque –de entrada- la facultad de conceder amnistía (la cual extingue la acción penal y las sanciones impuestas, salvo la reparación del daño) corresponde al Congreso de la Unión, así lo determina el artículo 73 de la Constitución.
‘El Bronco’, con su “Tenemos que mocharle la mano al que robe, así de simple”, solo muestra un profundo desprecio hacia la Constitución: “Artículo 22. Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales.”
Y sin medir tampoco el impacto de una declaración así, horas después ¡tómala!, en el estado de Guerrero, apareció el cuerpo mutilado de un hombre con un mensaje en el que se hizo alusión a lo dicho por el candidato presidencial: “Ya lo dijo ‘El Bronco’ cortarle las manos a los lacrosos que roban aquí esta (sic) el primero”.
Y por si lo primero no hubiera sido suficiente, Jaime Rodríguez –aquí en Querétaro, por cierto- señaló sobre el macabro hallazgo: “Yo no sé si alguien lo preparó. Hay políticos perversos que quieren llamar la atención de toda manera. Yo no estoy seguro de que sea el crimen organizado”.
En tanto, las propuestas de Anaya, Meade y Margarita Zavala, se reducen a: “Más inteligencia y menos balas”, “inteligencia y combate a recursos ilícitos” y a un “Voy a enfrentar al crimen organizado con valentía”, respectivamente.
En medio de este panorama, las campañas políticas son una oportunidad para levantar la voz y exigir a los candidatos, de todos los niveles, que hagan a un lado su demagogia, sus discursos vacíos e hipócritas; y nos digan claramente –no con ambigüedades- qué harán para combatir el crimen y la corrupción, cómo harán para sacarnos del fondo de este pozo en el que nos encontramos, en donde solo se percibe oscuridad, dolor e impotencia… ¡si es que aún podemos salir de él!