¿Periodismo sicario?

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Coincido con el investigador Ernesto Villanueva, a mí tampoco me gusta el periodismo de Ricardo Alemán; y no tengo ningún elemento que me permita juzgar si fue una simple broma su “Les hablan ‘chairos’”, al retuitear el meme en el que se leía: “A John Lennon lo mató un fan. A Versace lo mató un fan. A Selena la mató un fan. A ver a qué hora, chairos”, en relación con los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador… o si fue algo más…
Sin embargo, su comentario me pareció francamente detestable, como lo fue el que emitió días antes cuando se refirió a los estudiantes de cine que fueron asesinados en Jalisco, como “güeyes” y “tontos”; y a la posterior marcha de jóvenes que reclamaron lo sucedido, como “una pinche manifestacioncita ahí chiquita”, y lo de que “Ya empezaron con la mamada (…) de que fue el estado”…
Los periodistas debemos tener un mínimo de conciencia de la responsabilidad social que implica el ejercicio de esta profesión.
Pero, a quien le corresponderá determinar si cometió o no un probable delito, ahora que se ha presentado una denuncia formal, es a la PGR… y si el asunto va más allá, a un juez.
Mientras eso sucede, hay opiniones encontradas entre los especialistas. El queretano Santiago Nieto, extitular de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE) considera que Ricardo Alemán hizo “apología del delito”, y en consecuencia sí debe investigarse.
Sin embargo, el propio Ernesto Villanueva estimó que para que se configure el tipo penal, la provocación a cometer un delito debe ser expresa, directa y dolosa; requisitos que no hubo en este caso, y por lo cual el ministerio público no puede “activar” una averiguación previa.
Y acotó: “En nada se abona al ejercicio de un periodismo anclado en los mínimos valores éticos cuando se quiere convertir a Alemán en un mártir de la censura y el autoritarismo por más cuestionables que sean sus expresiones”.
En medio de todo esto, hoy se debate el concepto de “periodismo sicario”, incluso por parte de periodistas; lo que muestra que el viejo principio no escrito de que “perro no come carne de perro” (en alusión a que los periodistas no se atacan entre sí), ha sido superado.
Y ¡qué bueno que el tema sea motivo de análisis, que se desmenuce la labor periodística, desde los límites que la propia Constitución impone a la libertad de expresión; de la misma manera que nosotros cuestionamos lo que nos rodea! ¿Por qué no? ¿Acaso somos entes que estamos por encima de la sociedad? Sin embargo -y subrayo- no estoy hablando de censurar voces por ser críticas ¡eso no debe pasar jamás!
El respetado periodista polaco Ryszard Kapuscinski decía que “El deber de un periodista es informar, informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro. Las guerras siempre empiezan mucho antes de que se oiga el primer disparo, comienza con un cambio del vocabulario en los medios”.

P.D. “No se ponga usted mismo en el centro de la noticia”. Miguel Ángel Granados Chapa, sobre el ejercicio periodístico.