La verdadera pobreza de un pueblo

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Cuando una sociedad deja de regirse bajo un esquema de convicciones y principios, se convierte en una comunidad primitiva y presa fácil de quienes aprovechan su descomposición.
Y en esa vulnerabilidad extrema se encuentra hoy nuestro país tan violento y dividido, que –para colmo- tendrá que tomar una decisión coyuntural el próximo mes.
Al respecto, yo me pregunto, ¿con qué autoridad moral elegiremos en las urnas, si hemos perdido el equilibrio entre lo bueno y lo malo? Basta con “contar muertos” para comprender que los valores en nuestro país han ido perdiendo su sentido; y que hoy se puede matar, robar o extorsionar porque ya nada vale por sí mismo, vale por su utilidad, en un sistema deshumanizado y enormemente responsable de la violencia y el odio que podrían llegar a destruirlo.
Que no se nos olvide que una sociedad sin principios se merece que lo gobiernen sin principios, pero más importante aún, México tiene –también- un gran compromiso con quien llegue a la silla presidencial, ya que la responsabilidad no puede ser de un solo lado, y gobernar a una sociedad que basa su búsqueda de la verdad en descalificaciones y no en propuestas, impulso y compromiso con sus semejantes, debe ser tremendamente difícil.
Hasta hoy, previo a las elecciones, nos hemos mostrado como un país que reacciona en función de estímulos externos –memes, encuestas, videos-, en un sistema de valores dependiente de intereses extraños. Y, sobra decir que, si no comenzamos a pronunciarnos con hechos concretos por el respeto a la vida, el respeto a la propiedad privada y, por ende, el respeto a nosotros mismos, no podremos contar con un gobierno a la altura del que soñamos; ni seremos un país digno de ser respetado por propios o ajenos.
Es tiempo ya de plantearnos dilemas éticos que sienten las bases de un nuevo modelo de sociedad decente. Porque un país sin valores es un país inmensamente pobre en cultura, por mucha –variada y folclórica- historia que le preceda. Y desde la pobreza comunitaria de alma, de espíritu y de consciencia, seguirá siendo lo que es, eligiendo cualquier cosa que llene sus vacíos y cargando con las consecuencias del camino incorrecto que se merece transitar.