La difícil convivencia con un periodista…

0
181

¿En qué parte de la Biblia dice que es moral separar a los niños de sus madres? preguntó en Estados Unidos un reportero -durante una rueda de prensa- a la portavoz de la Casa Blanca Sarah Sanders, en alusión a lo declarado por el fiscal general Jeff Sessions para justificar la política migratoria de Trump de ‘cero tolerancia’ (“Le citaré al apóstol Pablo y su mandato claro y sabio en Romanos 13 de obedecer las leyes del gobierno porque Dios las ha ordenado con el fin del orden”).
“Es muy bíblico reforzar la ley y eso está repetido, de hecho, varias veces a lo largo de la Biblia”, respondió Sanders; provocando la indignación de otro periodista que la encaró diciendo: “¡Eres madre! ¿No tienes empatía? Vamos, Sarah, eres mamá. ¿No sientes empatía por lo que están viviendo?”… “Estoy tratando de hablar en serio, pero no voy a dejar que grites cuando no te corresponde”, respondió la mujer con gesto adusto.
“Estás aquí diciéndonos que es una ley… estas personas no tienen nada, vienen aquí sin nada. No se trata de eso, se trata de que respondas Sarah, honestamente. Responde la pregunta, es una pregunta seria… llegan a la frontera, sin nada, y tu arrojas a los niños a jaulas; eres madre de niños pequeños, Sarah”, insistió indignado, el periodista. La vocera; sin embargo, con una frialdad brutal lo acusó de estar buscando salir más tiempo en televisión.
De manera paralela, la conductora de MSNBC, Rachel Maddow rompió en llanto frente a las cámaras al informar sobre la forma en la que los niños migrantes estaban siendo separados de sus padres en los albergues de la frontera norteamericana.
En medio de esto, cabe preguntar, más allá de la historia de vida de cada periodista, ¿Cómo afecta emocionalmente este ejercicio profesional a quienes lo desempeñamos?
El año pasado, un estudio de la investigadora Tara Swart -junto con el London Press Club- reveló que esta es una de las profesiones con más estrés (junto con operadores financieros, soldados y atletas); y que va de la mano de un alto consumo de cafeína y/o bebidas alcohólicas, comida rápida, poco descanso y bajos salarios.
En nuestro país, por ejemplo, según el reporte de investigación ‘Panorama de los perfiles demográficos, laborales y profesionales de los periodistas en México” (2016), de Mireya Márquez-Ramírez y Sallie L. Hughes, hay poca unión gremial, escasez de estándares normativos y profesionales; además de precarización de las condiciones laborales (bajos salarios y mucha carga de trabajo).
Pese a ello, “ los ideales profesionales de los periodistas muestran una perspectiva optimista, al mostrar una marcada adherencia a funciones periodísticas tendientes tanto a la transformación social por un lado, como a la vigilancia de los actores de poder, por otra”, puntualizó.
Asimismo, el diagnóstico concluyó que la autonomía periodística está supeditada a las influencias organizacionales (políticas editoriales y posiciones jerárquicas de las empresas), comerciales y políticas… además de a la creciente violencia, “lo que ilustra la naturaleza multifactorial y compleja, así como la gran cantidad de filtros y niveles de presión a los que se somete el trabajo cotidiano del periodista en México”.
Y por si lo anterior no fuera suficiente, los periodistas en el país tenemos poca o ninguna confianza en las instituciones. Según este estudio, el 79% de los entrevistados dijo tener poca o ninguna confianza en los partidos políticos; le siguieron los políticos en general, con el 75%; la policía, con el 73.5%; los sindicatos con el 69.7%; el sistema judicial, con el 61.4% y los líderes religiosos con el 54.2%.
El porcentaje de periodistas que desconfía del gobierno fue del 51.2%; el 46.2% del congreso; de los militares, un 37.9%; de las organizaciones de derechos humanos, el 13.8%; de los medios de comunicación, el 13.5%; del propietario del medio, el 12.7% y de los compañeros de trabajo dentro del medio, el 6.9%… de ahí que el convivir con nosotros pueda resultar tan complejo.

P.D. Así las cosas, tú que estás junto a mí, no me juzgues por ser incapaz de desprenderme de esa forma de ser que se requiere para sobrevivir, sin quebrarse, en medio del fango; mejor impúlsame a seguir adelante… Lo que sí te pido, por favor, es que el día que veas que traiciono mis principios, entonces sí, te alejes de mí…