El compromiso con la libertad de expresión

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“Los medios de comunicación que siempre van a estar cerca de nosotros, van a actuar con orden para que de esta manera no esté yo rodeado de guardaespaldas porque eso no me gusta, no debemos de actuar así, pero tampoco que me apachurren”.
Esto lo dijo el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador cuando llegaba a Palacio Nacional e intentaba hablar con una señora que le pedía ayuda y la gran cantidad de periodistas causó un alboroto innecesario.
Eso que entre colegas llamamos el ‘chacaleo’ y que la sociedad ve todo el tiempo cuando queremos entrevistar a alguien en la calle o en un evento y como enjambre nos dejamos ir sobre la persona.
En realidad López Obrador tiene razón, incluso les reclamó a mis colegas que muchas veces le han golpeado con las cámaras, como a otras tantas personas les han tocado microfonazos, grabadorazos, camarazos, pisotones y demás.
Pero el tema central es un llamado que hace el próximo presidente un poco a la cordura de periodistas de que no hace falta que lo rodeen de esa manera para que pueda dar una declaración y no lo hará, porque una vez ungido presidente tendrá la protección del Estado Mayor Presidencial.
Pero si bien López Obrador tiene razón en pedir ese cambio de actitud de periodistas y que difícilmente lo harán, también es necesario recordarle al ganador de la elección, que tiene un compromiso con los derechos de información, con la libertad de expresión y la garantía al ejercicio libre, pleno y seguro del periodismo.
Como lo he dicho en otros momentos, ese es un gran pendiente de Andrés Manuel López Obrador.
En campaña se reunió con el pleno de empresarios de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión a quienes prometió no revocar concesiones. Una sola reunión y hubo un compromiso.
Sin embargo con la prensa de la calle, las y los periodistas de a pie que le hemos acompañado de una u otra manera en sus 18 años de campaña presidencial, con nosotros y nosotras no se ha comprometido en nada.
En su primer discurso al saberse ganador prometió respeto a las libertades e incluyó la libertad de expresión, pero sonó más a obligación discursiva que a un compromiso real y en cambio prefirió decir que “ahora si” la prensa lo había tratado bien, como si durante años TODA la prensa lo haya tratado mal.
La mala prensa que ha tenido y seguirá teniendo tiene nombre y apellido, por eso él mismo sabe que no debería generalizar, porque entonces en automático nos está poniendo del lado enemigo y eso es elevar innecesariamente nuestras vulnerabilidades ante sus seguidores y él sabe también que muchos y muchas hemos sido víctimas de agresiones por no pensar como él.
Inicia el largo camino de la transición sexenal, camino que será más largo y sinuoso porque significa un cambio real de régimen que esperemos que ayude a construir el México que nos ofrece y que es cercano al que queremos y necesitamos.
Pero no puede hacerlo sin el respaldo de la prensa y me refiero a ese respaldo como garante de la democracia, como ojo vigilante del actuar público, como ese perro guardián que dicen los clásicos debe ser la prensa como contrapeso del poder.
Y por eso es que necesitamos que el próximo gobierno se comprometa con el libre ejercicio profesional del periodismo, fortaleciendo las instituciones que deben velar por las garantías, la vida y la integridad de todas las personas que nos dedicamos directa o indirectamente al periodismo y no solo a las ‘benditas redes sociales’ que tanto le gustan.

* Periodista, autor del ‘Manual de Autoprotección para Periodistas’ y de la ‘Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia’