Cambio familiar

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Los tiempos actuales son de cambios en casi todos los escenarios sociales. La sociedad ha mostrado la exclusión a los grupos minoritarios por condición de preferencia sexual, por presentar discapacidades, por su economía y por su filiación o preferencia política, entre otros factores. En la familia, los cambios van en torno a nuevas formas de relación de pareja, de crianza y de la evolución estática de los hijos. Familia y sociedad van de la mano ante el resquebrajamiento de la cohesión colectiva de los ciudadanos.
Estamos ante la consolidación de cambios referentes a la concepción de la familia. Los cambios han trasgredido la concepción tradicional de familia y, aunque muchos no estén de acuerdo, se van aceptando como válidas otros tipos de estructuras familiares. La actividad doméstica se está diversificando y el padre de familia, adulto maduro desempleado o pensionado, se está incorporando a tareas anteriormente exclusivas del ama de casa, o sea, la esposa. Los “proyectos individuales en pareja” van exigiendo una dura negociación y dejando en demora los proyectos en común que se acordaron al inicio del matrimonio. La participación de la mujer en actividades fuera de casa y la violencia doméstica parece no tener fin, dada las necesidades e intereses individuales. El uso desmedido de la tecnología, la sobreprotección, el regreso a casa o permanencia de los hijos adultos jóvenes, complica aún más la convivencia que se tiene ahora con el aumento de esperanza de vida de los adultos mayores. El dilema es: aceptar o rechazar a personas que no sean potencialmente productivos.
Por lo anterior, algunos autores hablan de nuevas características en las familias como son: el reajuste en los compromisos y roles dentro del hogar; el vacío de compromisos por sus integrantes; la reestructuración de espacios y tiempos; el cambio de la responsabilidad para conciliar y resolver problemas y cuidados en la familia. Por eso ahora es pertinente hablar en plural de familias en la sociedad. Muchas personas opinan que este desajuste social se debe a factores culturales, pérdida de valores y a la modificación de acuerdos legislativos (divorcio, matrimonio entre parejas del mismo sexo, aborto, pensiones, educación, etcétera).
A propósito del novedoso cambio en las figuras de gobierno en nuestro país, es importante impulsar nuevas políticas públicas que incremente la corresponsabilidad en los ciudadanos, que facilite la reorganización de las familias, para que éstas procuren mayor igualdad, atención y cuidados ante las nuevas necesidades. Esta idea parte del hecho de que, con el reconocimiento de la trascendencia social de la familia, ésta ha desbordado claramente los límites de la esfera privada para convertirse, en los últimos tiempos, en un tema colectivo y de discusión pública.
Expreso la prevención de siempre: cuidemos nuestra salud mental y anticipemos mayores conflictos haciendo una mejor selección y elección de pareja. Construyamos el futuro desde ahora.