La nueva relación con la prensa

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Cual si fuera rockstar, así fue el trato de la prensa mexicana en la primera semana de Andrés Manuel López Obrador como virtual ganador de la elección presidencial.
Desde el “no me apachurren” hasta las abolladuras evidentes a su auto compacto han sido la tónica, la exagerada persecución de periodistas al líder moral de Morena y digo exagerada porque raya en el absurdo de querer obtener una declaración de López Obrador a cada lugar al que llega, de cada lugar del que sale… ¡en cada semáforo!
¿Ya se dieron cuenta que ya ni pelamos al aún presidente Enrique Peña Nieto?
En los casi 30 años que llevo haciendo periodismo no había visto tan abrumadora cobertura, que además ha resultado inútil, porque no hay muchas cosas nuevas que diga Andrés Manuel y las que dice, las dice en conferencia de prensa, para todos y para todas. Lamento el desgaste y desvelo de mis colegas reporteros y reporteras.
Pero más allá de este circo mediático que afortunadamente ha ido disminuyendo, viene lo que será la futura relación entre periodistas, medios y el presidente de la República.
El casi presidente electo ya dijo que hará una rueda de prensa todas las mañanas, como las que hacía siendo jefe de Gobierno de la Ciudad de México y que eran exitosas porque ponía el tema en la agenda de los medios desde muy temprano.
Andrés Manuel sabe que tendrá a toda la prensa todas las mañanas y tendrá todos los minutos que quiera ¡en vivo! en radio, en TV y en Internet y será la portada de la prensa escrita sin tener que desembolsar un centavo. Dando nota.
Y aquí viene la segunda parte de esta nueva relación. Esta semana comenzó el desfile de empresarios de medios en las oficinas del gobierno de transición en la colonia Roma de la Ciudad de México.
El casi presidente electo y los dueños de los medios se reunirán porque tienen que ponerse de acuerdo en cómo se hará el gasto de la publicidad gubernamental en el próximo sexenio.
La austeridad prometida por López Obrador y los recursos prometidos para programas y obras sociales tendrán en el ostentoso gasto público en propaganda una buena bolsa.
El gobierno actual gasta alrededor de 7 mil millones de pesos anuales en publicidad para medios y con la nueva ley en la materia, los controles del gobierno serán más arbitrarios y por eso habrá que revisarse de nuevo en el Congreso.
López Obrador no dejó de pagar publicidad siendo gobernante de la capital, la repartió beneficiando a sus medios aliados, como lo hacen todos los presidentes, gobernadores y hasta alcaldes, por eso este tema es muy relevante.
Y tan relevante es que la manera en que el gobierno morenista quiera gastar en publicidad pondrá en riesgo la supervivencia de algunos medios y el empleo de quienes participan en el proceso de la información, no solo periodistas.
Ya López Obrador dijo que respetará las concesiones a medios electrónicos, ojalá sea transparente a la hora de la asignación de publicidad oficial a medios y que no caiga en la tentación de todos sus antecesores de usar este gasto como premio o castigo a la buena o mala prensa que según él quiera ver.

* Periodista, autor del ‘Manual de Autoprotección para Periodistas’ y de la ‘Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia’