Adultos mayores, un sector desprotegido

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Aproximadamente 66% de los adultos mayores del país no trabajan ni tienen beneficios de seguridad social, sino que solamente se mantienen gracias a una pensión gubernamental

Don Carlos, al igual que todas las mañanas, se levanta a las 06:00, se hace un café y se lo toma acompañado de un pan. Entre alimentarse y asearse puede llegar a invertir hasta dos horas; a sus 77 años, ni el cuerpo ni la mente trabajan tan rápido como antes y las personas a su alrededor deben aprender a tenerle paciencia.

Sin embargo, no hay prisas, Don Carlos corresponde al 66% de las personas adultas mayores que no trabaja, sino que recibe una pensión de gobierno. Toda su vida trabajó por su cuenta, por lo que jamás cotizó en el Seguro Social, ISSSTE o algún otro esquema de seguridad social, y si lo hizo, no lo sabe. Don Carlos pertenece al 31% de los adultos mayores que recibe una pensión no contributiva, es decir, un ingreso mensual de 580 pesos a través de alguno de los programas de asistencia social, como el de ‘65 y Más’.

No obstante, 580 pesos no alcanzan ni para la comida de una semana; por lo que el ingreso extra lo obtiene a través de sus vecinos, quienes lo recuerdan entre con cariño y lástima, y constantemente le procuran pan, guisos, ropa, zapatos y alguno que otro presente. Su familia cercana vive en otros estados y el dinero que le mandan es significativo.

Don Carlos forma parte de varias estadísticas que marcan la situación de vulnerabilidad en nuestro país hacia los ancianos. En su situación se encuentran más de 4.7 millones de adultos mayores, quienes reciben no más de 611 pesos mensuales por sus años de labor en el campo, el sector servicios o trabajos sin seguridad social. Cerca de 4.9 millones no cuentan con los beneficios sociales de programa ‘65 y más’ o programas asistenciales estatales y municipales; de acuerdo a cifras de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH) 2016.

Conforme se viaja al sur del país, las cifras de pobreza en adultos mayores se incrementan y la atención de programas sociales se enfoca a la zona Norte de México; el 76% de la población que recibe pensiones habita en la ciudad; mientras que el 14% restante, en el campo.

Sobre esto, la Comisión Nacional del Sistema para el Ahorro del Retiro (Consar), concluye: “El país cuenta hoy (y siempre ha sido el caso) con una baja cobertura de pensiones contributivas que se debe a que la seguridad social se conceptualizó desde su origen para los trabajadores formales. Esta baja cobertura ha sido ‘atendida’ principalmente a través de esquemas no contributivos de combate a la pobreza, financiados por impuestos generales”.

Además y en el marco del Día del Adulto Mayor en 2015, el Instituto Nacional de la Mujer reconoció el problema del deterioro funcional debido a edad avanzada que afecta la salud y la calidad de vida de las personas, que se traduce en dificultades para realizar por sí mismas algunas actividades cotidianas, lo que incrementa las posibilidades de dependencia de cuidado. Al menos 25% tiene dificultad para realizar alguna tarea de la vida diaria (comer, bañarse, caminar, preparar o comprar alimentos, entre otras).

Don Carlos es uno de los 1.6 millones de personas de edad avanzada que viven solas. Actualmente, habitan en México 13 millones de personas con más de 60 años, lo que representa el 10.5% del total de la población. Gracias a los avances médicos, la esperanza de vida ha aumentado y se espera que la cifra de personas en etapa de vejez rebase el 20% para 2050. Ante esto, la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas han exhortado a sus miembros a poner especial atención a este sector poblacional, un sector vulnerado, discriminado y desprotegido.

La salud mental en los adultos mayores