Iván Dávila, el corazón valiente de los Coyotes de Querétaro

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A sus 19 años de edad y gracias a su dedicación, Iván Dávila se ha convertido en todo un símbolo del equipo de futbol para amputados Coyotes de Querétaro

“Estuve a punto de perder la vida, por lo que llegó un momento en el que me dije: ‘debo echarle ganas todos los días, a los proyectos… sin descuidar nada’, así saldría de mi zona de confort. Porque cuando te das tiempo para ti, para ayudar, disfrutar y viajar, la motivación llega y hay felicidad para aprender algo nuevo, para ser feliz. Creo que si muero por la tarde, al menos sabré que por la mañana fui muy feliz”.

Así es como Iván Dávila ve su vida cada día. Que sus 19 años no los engañen, pues el grado de madurez es impresionante, además sus ganas de vivir se contagian y hacen que el mundo se vea de otra manera.

Han pasado 10 años desde que un accidente con un cable eléctrico le arrebató una mano y una pierna, pero le otorgó un gran corazón y un alma inquebrantable. Iván todavía recuerda el shock al despertar en el hospital, cuando intentó mover su pierna y no pudo hacerlo.

“Recuerdo que en la televisión estaba un partido de Chivas, yo quería cambiarle e intentaba mover el control con mi pie… me di cuenta de que no podía, pues no lo tenía y tampoco el brazo. Le pregunté a mi mamá: ‘¿Qué me pasó?’, recuerdo que salió del cuarto y fue a buscar a mi papá, cuando llegó, empecé a llorar. Mi papá me explicó todo y yo solo recuerdo que le dije: ‘¡No inventes!’”.

Con nueve años, los primeros días fueron de depresión para Iván, pero con el paso del tiempo le empezó a encontrar ‘diversión (a su situación), como todo niño’.

Puedes cambiar cualquier cosa, menos de pasión…

Previo al accidente, ‘Cachorro’ -como le dicen sus amigos- jugaba futbol y tras el accidente no podía dejarlo, era demasiada la pasión como para cortarla de tajo, por lo que la utilizó de inspiración para recuperarse y levantarse.

“Cuando me pusieron la prótesis me dolía y me desesperaba, pero cuando empecé a caminar y vi que podía, me dije: ‘Lo tengo que intentar’”.

“Mi primo compró un balón y le dije: ‘Vamos a jugar’, él me miró incrédulo, pero accedió. Cuando comencé a pegarle al balón, la prótesis se me dobló, parecía un muñeco de trapo y me comenzó a doler la espalda, pero de a poco le empecé a agarrar maña.

Fue gracias a Marco, un amigo, que llegó al equipo de Coyotes, él le habló del equipo y de Rodrigo Campos, líder del club. Tras un mes de meditarlo, le marcó a Rodrigo y junto a él fue que comenzó a jugar con el bastón inglés.

Después de volver al futbol por la puerta grande y ser uno de los futbolistas más destacados, Iván fue convocado por la Selección Mexicana de amputados que disputaría la Copa América de 2016. No obstante, su sueño se vio cortado debido a que según el reglamento: “un jugador de campo debe tener dos manos, pero solo una pierna”, lo que dejaba en desventaja a Iván.

“Lo metimos a criterio con la UAF (máximo organismo del futbol de amputados) y mediante un proceso se habló para que yo pudiera ser convocado, al final cuando me dieron la pauta, era tarde y ya no llegué al torneo”, explicó.

Alma inquebrantable

Iván nunca se queda quieto y en todo lo que puede ayudar lo hace, actualmente es entrenador de uno de los proyectos de futbol del club italiano Inter de Milán en Querétaro.
“Soy entrenador de Intercampus para niños de 8 a 10 años y de 10 a 12 años. Con el equipo hemos tenido algunos partidos contra el equipo de los Zapatistas por la disputa del Torneo de la Amistad”.

Entrar a los Caracoles de los Zapatistas es todo un descubrimiento, pues comienzan con actividades a las 7 de la mañana, “su organización es perfecta, nadie se queja y su simpatía ayuda a olvidar el cansancio”.

Por otro lado, Dávila también participa en algunos proyectos altruistas, uno de ellos es acudir a la Sierra Gorda con una asociación de dos de sus amigos, Obed y Marco. Marco da fisioterapia mientras que Iván acude como entrenador para capacitar a los niños.

Futbol, una vida para seguir

Todo es aprendizaje, cada caída es una manera de modificar lo que se hace y seguir puliendo para ser cada vez mejor, pues el futbol para amputados también tiene sus broncas y entradas fuertes.

“Lo más frustrante del futbol para amputados es la falta de apoyo. Jugamos lo mismo que los demás y no tenemos un apoyo. Creo que hay mucho potencial en personas que tienen alguna discapacidad. La intensidad es la misma; no entiendo la falta de ayuda, aunque a veces contamos con apoyo, este no es continuo”.

Durante la temporada pasada, Coyotes se quedó en las semifinales de la Liga y fue Indereq quien los socorrió durante su participación, pero también el instituto tiene otros deportistas a los que tiene que ayudar. Gallos también contribuye al otorgarles uniformes o muletas.

“Le doy todo al futbol, mis hermanos me dicen: ‘llegas, descansas y te vas. Estás más tiempo afuera que dentro de la casa’. Aunque siento feo, yo le entrego mi día al futbol, pues el estar entrenando te prepara y te ayuda a echarle ganas”.

“Voy a estudiar Arquitectura y después pienso estudiar para director técnico, pues me gustaría dirigir a Pumas en Primera División”.

Iván Dávila

“Soy una persona que lo que quiero lo logro, soy muy aventado. Soy muy perseverante, no descanso, tengo que luchar todos los días, pues siempre aspiro a algo más grande, siempre veo hacia adelante, pues hay personas que tienen vidas más intensas, lo que me motiva más. Hay que vivir todos los días con intensidad”…

Los Gallos Blancos se reunieron con Coyotes