La charrería, una tradición familiar

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La charrería es el deporte nacional de México por excelencia y recientemente en 2016 fue nombrado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco

Deporte, arte y tradición; la charrería es una herencia familiar que conlleva también la responsabilidad de ser la primera reserva de caballería del Ejército Mexicano. Quienes se dedican a la charrería como parte de su herencia cultural familiar han convivido con caballos desde que tienen memoria: a los meses de haber nacido ya se subían a estos animales, y a tan solo dos años, ya los montaban con ayuda de un adulto; recuerdan Ángel Montiel Aldana, presidente de la Asociación de Charros de San Isidro Querétaro y su hijo José Antonio Montiel Pérez.

La charrería es el deporte nacional por excelencia y recientemente en 2016 fue nombrado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco; sin embargo, para los charros representa un estilo de vida y valores, como la mexicaneidad, el respeto, el cuidado, y amor por los animales y la gallardía de realizar toda clase de suertes en las competencias.

“Llegué a ser segundo lugar estatal (en 1994) en una competencia de charrería, y aunque competí y hasta la fecha compito, no le doy el valor de deporte, sino de cultura, de tradición, de convivencia en familiar”, narró Montiel Aldana, en el marco del Día Nacional del Charro que se celebra mañana.

Montiel explica que al menos son cinco generaciones en su familia las que se han dedicado a la charrería: desde su abuelo hasta su nieta, quien a su año y ocho meses de edad ya empieza a aprender el rol de una escaramuza –mujer que practica esta tradición- en el arte de montar caballos y florear la reata.

Aunque la mayoría de sus familiares pertenecen a la categoría Rendimiento Tradicional, deben entrenar al menos 10 horas a la semana para no perder la práctica; el caballo también necesita ejercitarse y ensayar sus rutinas. La charrería exige continuidad y dedicación; no solo es un gusto, sino un deporte.

Trabajo artesanal

Los trajes que usan suelen ser hechos a mano por artesanos, casi artistas, y su costo varía enormemente dependiendo de los acabados que tenga y el gusto personal; sin embargo, tal es la calidad de la tela y los cortes que un traje fino puede transmitirse por generaciones; como recuerda Montiel Aldana, quien recientemente “jubiló” su primer y único traje para pasar a usar el de su abuelo: una vestimenta de hace 70 años y que luce perfecta para seguir practicando esta tradición. De igual forma, la silla del caballo podría considerarse un trabajo artesanal, cuya elaboración dura hasta 6 meses y alcanza un precio de 25 mil pesos; traje e indumentarias están diseñados para formar parte de la herencia familiar.

Uno de los puntos a enfatizar es que el deporte está rodeado de algunos estigmas, por ejemplo, se suele ver como una actividad “cara”.

“Con 15 mil pesos te haces de un traje muy fino que te va a durar toda la vida, (…) mientras que en el resto de los deportes hay que estarse comprando el equipo (tenis, uniformes, balones) cada cierto tiempo. Si hacemos la cuenta, ya salió casi igual. En la charrería, lo más costoso es mantener al caballo”.

Otro estereotipo erróneo a combatir es el del charro de película: un hombre despreocupado, vicioso y holgazán; Montiel Aldana recuerda que quienes se dedican al campo y al cuidado de los animales suelen ser personas trabajadoras, responsables y con un alto sentido del deber; la cultura del charro posee principios militares que lo convierten en la primera reserva del Ejército Mexicano y deben estar listos para enlistarse en caso necesario.

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