Somos lo que recordamos: Día Mundial del Alzheimer

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El Alzheimer es una enfermedad que se caracteriza por pérdida de células cerebrales (neuronas), una situación irreversible y sin cura, pero que, con terapia, puede ser retrasada

Nosotros somos nuestros recuerdos, nuestras costumbres y rutinas; la persona que somos en la adultez está marcada por toda una vida de aprender a relacionarnos, a actuar ante ciertas situaciones y a reconocer a quienes nos rodean; sin embargo, hay una terrible enfermedad que priva a las personas de su memoria y las deja viviendo en un mundo que las obliga a aprender todo nuevamente para una y otra vez volver a olvidarlo: el Alzheimer, una de las formas más frecuente de demencia.

La Fundación Alzheimer Alguien con Quien Contar es un centro de día que se dedica al acompañamiento de los adultos mayores que padecen esta enfermedad y a brindar orientación a sus familias. La enfermedad, en un inicio, causa mucha angustia y sufrimiento a quienes la padecen; no obstante, con el paso del tiempo, esos sentimientos negativos se transfieren a la familia: los hijos de un paciente con Alzheimer pueden sentirse mal al haber sido olvidados, los papeles se invierten y ahora el hijo se convierte en el cuidador.

Cecilia Espinosa, hija de un hombre que padeció esta enfermedad y fundadora de este centro de día, platicó a Códigoqro su experiencia de más de 27 años atendiendo a adultos con demencia.

Tanto como experta en el tema, como partícipe en una familia que vivió la experiencia en carne propia, Cecilia Espinosa aconseja hoy en día a cientos de personas que atraviesan etapas que van desde el cansancio, la confusión, hasta el enojo y la impaciencia.

“Se dice que el enfermo la tiene y la familia la padece. (…) Es una enfermedad que causa mucha angustia a la familia: ¡imagínate que tu propio padre no te recuerde!, pero ya no te va a recordar, deja de preguntar: ‘¿Quién soy? ¿Por qué no me recuerdas?’ (…) Una cosa que les decimos es que dejen de pelear con ellos, si ellos son felices, que lo sean. Tú solo dile: ‘Hola, mami, soy tu hija, solo venía a saludarte y darte un beso’, quizás no lo entienda, pero al menos para la familia será más llevadero”.

Esta enfermedad se caracteriza por la pérdida de las células cerebrales (neuronas), una situación irreversible y sin cura, pero que, con terapia, puede ser retrasada. Las terapias consisten en la estimulación de cada una de las regiones del cerebro, esto a través de ejercicios de concentración, memoria, movimiento, habla, experimentación de emociones.

‘Hay que socializar’

Al igual que toda enfermedad crónico-degenerativa, el padecimiento seguriá su curso mientras no se le controle; por tanto, Cecilia Espinosa animó a las familias a prestar atención a los mayores cuando empiezan con los signos más característicos: estados de confusión, insomnio, pérdida de memoria, desorientación, habla desorientada y demás.
“Nadie debe padecer demencia. La demencia no es una característica de la vejez, no es como decir: ‘Ah, ya está viejito (70 años) y ya no habla y no se acuerda de nada’.

Hasta la edad en que te mueras debes estar consciente y si no lo estás, es una enfermedad y debe ser tratada”, aseguró.

Finalmente, la entrevistada resaltó que la enfermedad no tiene que ser devastadora para las familias. Las personas deben buscar siempre ayuda, grupos de apoyo o asesoría médica. Explicó que si bien habrá personas que dependan completamente de un cuidador, no deben enfrentar esta enfermedad solos, tanto pacientes como familiares.
“Socializar siempre tendrá efectos positivos. A veces el señor ya no quiere ir con los amigos a, por ejemplo, jugar cartas, porque ya no se acuerda, pero, aunque sea que vaya y platique con ellos. Que conviva con más personas, que no se quede solo en casa”.

Algunos de los beneficios de asistir a un centro de día es que se brindan terapias a los adultos y estos conviven con iguales, incluso en la fundación hay parejas sentimentales que tienen una vida juntas y se cuidan mutuamente. Para las familias, tener nueve horas libres (los adultos mayores asisten al centro de lunes a viernes, de 08:00 a 17:00 horas) los ayuda a relajarse, a realizar sus tareas cotidianas y a llevar una vida normal. En las tardes, una vez que recogen a sus padres, pueden dedicar las últimas horas del día a ellos o bañarlos y dejarlos descansar.

Un jueves al mes, la Fundación Alzheimer organiza un grupo de apoyo para familiares y pacientes, donde expertos les hablan sobre algún tema específico o ellos mismos comparten sus experiencias. Los grupos son abiertos al público y puede acudir quien desee informarse más sobre el tema. La institución también tiene programas de apoyo económico, donde las personas pueden llevar alimentos, insumos o hacer depósitos bancarios a través del programa Granito de Arena.

UAQ realiza colecta en apoyo a personas con Alzheimer