¿Quién manda en casa?

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Estamos en la era en la que los miembros en una familia pelean por mantener o asumir una postura dominante y de poder con respecto al resto del grupo, sobre todo de acuerdo a sus roles de ser varón o ser mujer, de ser cónyuge, padre, madre, o hijos y hermanos. Se supone que la familia, como la institución social más importante en todas las sociedades, funciona para ayudar al crecimiento de sus miembros, especialmente de los menores y ancianos, pero no en todas es así.
Veamos: cada quien tendrá diferente concepción y forma de entender las maneras de cómo debería ejercer su función en la familia, ya sea utilizando un modelo conservador, liberal o democrático. Así, unos estarán más de acuerdo en que son los padres, los hombres, quienes ejercen la autoridad y control de la dinámica de los integrantes, mientras otros estarán más de acuerdo en que son las madres, las mujeres, quienes por el solo hecho de estar en casa y convivir más tiempo con los hijos, quienes deberían tener la última palabra en la crianza y administración del hogar. No falta quienes propongan una posición más neutral implicando a ambos en su ejercicio.
El dilema es definir quiénes están a cargo de cuál responsabilidad. Los estudiosos de las ciencias sociales, de las religiones y de la historia indicarán que han sido el patriarcado y el matriarcado las organizaciones sociales más conocidas en el ejercicio familiar. Y sí, las mujeres, las madres, siempre han jugado un papel importante en relación a los demás miembros familiares, sobre todo con los hijos, role más directivo y responsable que el desempeñado por los hombres, quienes sirven de apoyo y refuerzo de la autoridad. Aunque habrá muchas mujeres que señalen que los hombres, en la familia, no son indispensables.
Cualquiera que sea la postura, siempre es bueno cuidar los excesos, pues la sobreprotección genera serios conflictos psicológicos y desarrolla conductas de dependencia tanto en las parejas, padre, como en los hijos. Lo que eduque de inicio la madre, solo la rebeldía o la psicoterapia lo podrá cambiar.
Cuando los hijos tratan de asumir el control familiar, se les ha dado por llamar “oposicionistas desafiantes” o que han sido contagiados del ‘Síndrome del Emperador’. Aunque aquí hay un remedio muy eficaz, el uso de aparatos celulares les modifica su esquema neuronal y es más sencillo contenerlos. Mientras más caro, es mejor.
No podemos negar que la función de madre tiene la misión es salvaguardar la supervivencia del grupo familiar, y el padre se sitúa en una función complementaria, al servicio y apoyo de la madre para proveer los medios para obtener satisfactores que cubran las necesidades de todos.
Así que es claro que en la familia no hay una sola autoridad. Es como en la estructura de una escuela, de una empresa o del gobierno, no debe haber solo un personaje que asuma la autoridad, sino que, de acuerdo a los niveles y áreas, deben existir varias autoridades y complementarse todas ellas entre sí. La familia debe ser una única autoridad en la asignación de responsabilidades, derechos y autoridad para procurar el crecimiento, el cuidado de las personas y la convivencia social.
Por ello, cuando la confusión, la falta o error de un integrante, las consecuencias negativas son para todos los miembros. Si tú estás bien, tu familia está bien, pero si es lo contrario.