Periodistas necios que acusáis a AMLO sin razón…

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Hace unos días platicaba con un amigo que -debo aclarar- no es periodista, sobre la actitud de Andrés Manuel López Obrador con la prensa.
Él sostenía que existe un “complot” de los medios de comunicación hacia el presidente electo; que estos solo están buscando la manera de criticarlo porque temen perder los privilegios de que han gozado desde hace muchos años. En síntesis, todos los medios son vendidos y todos los periodistas son “chayoteros”…
Intenté explicarle que -independientemente de que los medios tengan intereses económicos… sumamente mezquinos en muchos casos, eso es innegable- la labor del periodista frente a un entrevistado (sin importar si se trata del presidente de la República, de un gobernador, de un alcalde, de un diputado, de un líder empresarial o sindical, de un líder religioso o de un manifestante) es cuestionar.
El periodista no puede creer todo lo que le declaren; necesita dudar de todo lo que le dicen, para poder hacer su trabajo. Su sensibilidad para “olfatear” la noticia y encontrar el ángulo de interés público lo llevarán a preguntar una y otra vez… es decir, resultará necio hasta el cansancio; y eso –me queda claro- no agrada a quienes están frente a una grabadora o una cámara.
Como tampoco cae bien el que un reportero decida –en ejercicio de su libertad de prensa- ‘entrarle a la nota’ por determinado ángulo, y que en los hechos (partiendo del concepto de noticia planteado por Carlo de Martino y Fabio Bonifaci en su Diccionario Práctico de Periodismo: “todo aquello que sale de lo normal o es disfuncional con el sistema”) se traduzca en que se dé importancia a lo que las autoridades quieren que no sea publicado y minimicemos lo que ellos quieren difundir.
Así las cosas; cuando hay vocación, no importan las estrategias a las que recurran las fuentes informativas para evadir respuestas (¡Y vaya que los políticos son expertos en ello!)… el periodista continuará con su labor, mirando de frente y a los ojos a esa autoridad; porque para ejercer esta labor, también se requiere de dignidad profesional
Andrés Manuel ha recurrido a llamar “corazoncitos” a ciertas periodistas, o a plantar un beso en la mejilla a una reportera; mientras emprende la graciosa huida, ante preguntas incómodas.
También ha acuñado el término “prensa fifí”, para referirse –según su próximo comunicador social, Jesús Ramírez- a que no hay neutralidad en los medios y que existe un sesgo informativo.
“Están cuestionando nuestros adversarios porque andan buscando cualquier posible error para hacernos críticas”, dijo cuando le preguntaron sobre la polémica boda –digna no de la austeridad republicana que tanto pregona, sino de la portada de la revista Hola- de su cercano colaborador César Yáñez.
Trump, por ejemplo, prefiere agredir frontalmente y descalificar a los entrevistadores. La semana pasada insultó a una periodista diciéndole:” “Está bien, sé que no estás pensando, nunca lo haces”.
Así las cosas, cuando me percaté de que mi interlocutor no creía en lo que yo le argumentaba, y leí en su mirada -con el perdón de Sor Juana-: “Periodistas necios que acusáis a AMLO, sin razón”; sonreí y respondí, para acabar pronto, lo que hace varios años otro amigo me dijo… y con mucha razón: “Si no les gusta que les peguen, que no se metan de piñatas”… luego me despedí amablemente.