Rodrigo Campos Sánchez: “¡la fuerza de uno!”

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“Rodrigo Campos es una persona muy tenaz, necio, corajudo, positivo, honesto y profesional, eso sí, todo lo que hago lo hago de corazón y con pasión”, declaró el fundador de Coyotes de Querétaro

Un sonido muy peculiar se escucha a lo lejos y cada vez es más fuerte a medida que Rodrigo Campos se acerca, es un sonido un tanto extraño, un poco indescriptible… al cuestionarlo explica que se produce por la succión de aire en su prótesis.

Rodrigo es un hombre sonriente, pero firme en sus palabras, se le ve cansado, pero no le impide una charla amena sobre su incursión en el cuerpo técnico en la Selección Nacional de Amputados, que participó en el Mundial realizado en San Juan de los Lagos, Jalisco, donde México se ubicó en cuarto lugar.

“Representar a México como técnico se ve sencillo, pero luego no comprenden que el desgaste físico y emocional que provoca un Mundial es muy alto. Llegué molido, pero lo volvería a repetir, ¡bendito futbol!”, externa con una sonrisa.

Campos es el fundador de Coyotes de Querétaro, equipo de amputados, que comenzó su aventura el 13 de enero de 2013. Apenas un año antes, Rodrigo no tenía el conocimiento de la disciplina, hasta que un día checando lo de su prótesis, le comentaron del deporte. En ese tiempo ya había cinco equipos y si había un sexto se podrían inscribir ante la WAFF (Federación Mundial de Futbol de Amputados, por sus siglas en inglés) con lo que podrían participar en eventos internacionales y formar una liga.

“Coyotes comenzó con tres jugadores, Hugo Sánchez, Alejandro Guerrero Corona y yo. Actualmente ya llevamos seis años intentando que la gente con discapacidad motriz se integre a la sociedad. No es lo mismo platicar con una persona convencional que te dice ‘échale ganas, no pasa nada’, a hablar con alguien que vive lo mismo que tú, que entiende los dolores fantasmas, además de hablar de la forma para ayudar a tu familia para que no te sobreproteja”.

Giro inesperado

El 25 de agosto de 1995, Rodrigo Campos sufrió un accidente automovilístico cuando volvía de San Juan del Río, tras el duro golpe, se dedicó a su familia. A los dos años se casó y comenzó a buscar trabajo. “Antes era más complicado, el tema de la discapacidad era un estigma de que no podías hacer nada”.

Campos puso un negocio de serigrafía para empezar a trabajar por su cuenta, más adelante se hizo de un negocio de alquiler de sillas y mesas, pues la familia había crecido con la llegada de Bibi, Marina y Gerardo.

17 años después de su accidente, Rodrigo acudió al médico por problemas de triglicéridos, el doctor le dijo: ‘estas a nada de un infarto’.

“Me dio coraje el pensar que si no me morí de un chin… me voy a morir de gordo, no tiene lógica. Por lo que me puse las pilas, busque un nutriólogo y empecé a hacer deporte, en seis meses ya había bajado seis kilos”.

Coyotes, inspiración de familia

“Yo vengo de una familia de futbol. Mi tío Raúl Campos jugaba con Atletas Campesinos y disputó la final ante Osos Grises, con la que ascienden. Tras dos años lo venden a Coyotes Neza. Yo lo veía y ese era mi sueño”, externa.

Tras su primer acercamiento con Coyotes, Rodrigo investigó y descubrió que la principal fauna en el Cimatario y la Sierra Gorda son los Coyotes, mientras que para el color del uniforme se inspiró en el uniforme del Neza: negro y amarillo.

Futbol, un esfuerzo constante

“Por el hecho de ser discapacitado te sale cara la vida, con ese simple hecho, tu vida se te complica económicamente, porque para mí no ha sido ninguna complicación lo demás”.

Una prótesis ronda en cerca de 70 mil pesos o más, pero con ella no se puede jugar futbol, por lo que se tiene que comprar muletas canadienses que su precio oscila entre 800 y mil 200 pesos. “Si la muleta se rompe, la parchamos, porque no hay refacciones, lo importante es ayudarnos entre todos. Lo mismo ocurre con los zapatos, si un compañero que calza igual a ti y tiene el pie contrario, es un alivio, porque se reparten gastos”.

Cada jugador es responsable de los gastos generados, pues aunque reciben ayuda de algunas instituciones como el Indereq, hay gastos como pasajes y a veces hospedaje que deben cubrir.

“En el campo no existe la discapacidad, si te caes te levantas, es una filosofía, aquí estamos para apoyarte, pero no para estarte echando la mano toda la vida, nosotros te damos las herramientas”.

En Coyotes han pasado cerca de 70 jugadores, actualmente son 22 y entrenan como si fueran un equipo convencional para llegar a la Selección Mexicana, muchos han sido llamados, pero el único que llegó a un torneo internacional fue Rodrigo Campos, quien fue seleccionado para la Copa América de Brasil 2013 y este año se unió al cuerpo técnico del Tricolor.

“En la Copa América trajimos la medalla de plata, perdimos ante Brasil, era la primera ocasión que participábamos”, precisa.

Un Mundial de muchos ‘huevos’

Durante la Copa del Mundo disputada en San Juan de los Lagos, Jalisco, Huevo San Juan y Pirma, además de empresas locales fueron de los pocos patrocinadores que creyeron en el proyecto mexicano.

“Agradecemos a don Manuel Romo, de Proan, él no dudo en apoyarnos. Cuando fui a Brasil me dijeron: ‘Rodrigo eres seleccionado nacional, pero tu vas a pagar tu traslado, comida y hospedaje’. Es lamentable que como atletas representas a tu colonia, barrio, estado y país, y el que no te voltean a ver es triste, es más porque somos los que más medallas traen y los que menos reciben”.

Actualmente solo México y Turquía cuentan con una liga de futbol, pero a diferencia de nuestro país, en Turquía está dividido por Primera, Segunda y Tercera División.
“México acaba de demostrar que es potencia. En el Mundial de 2014 nos ubicamos en la posición 16, y para este fuimos cuartos. El equipo es una realidad, ojalá que el proyecto continúe. Probablemente en ocho años estemos hablando de que México se coronó en una Copa del Mundo”.

“Es impresionante ser parte del grupo que representa a México, ver a las personas que te admiran, que creen en ti, que buscan que los hagas soñar. Portar la playera se hace con orgullo y para morirte en la cancha. Escuchar el Cielito Lindo es otra cosa… si tuviera que volver a gastar lo haría, pues el deporte me ha dado tanto en tan poco tiempo…”

Iván Dávila, el corazón valiente de los Coyotes de Querétaro