Entre chismes y campanas 6 de diciembre

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Que las formas de hacer política ya cambiaron y los panistas deben acostumbrarse, declaró ayer el presidente del Consejo Estatal de Morena Querétaro, Ángel Balderas Puga, al referirse a la oposición del gobernador de que el “superdelegado”, Gilberto Herrera, participe en las reuniones de seguridad.

“A nosotros nos parece ridícula esa posición, yo más bien esperaría colaboración del gobierno estatal (…) yo creo que ya deberían aceptar los cambios”, dijo también el académico de la Facultad de Ingeniería de la UAQ.

Lo que el también exdirigente del SUPAUAQ parece olvidar es que por mucho que cambien las formas de hacer política, estas no abrogan las leyes “per se” … y mucho menos la Constitución, en la que están perfectamente plasmados los diferentes ámbitos y sus respectivas competencias.

El artículo 40 de la Carta Magna consigna -con toda claridad- que: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental”.

Y aunque presuma la mayoría de su partido en el Congreso de la Unión, debe recordar también que para modificaciones constitucionales se requiere, además del voto de las dos terceras partes de los legisladores presentes en este, la aprobación por parte de la mayoría de las legislaturas de los Estados y de la Ciudad de México.

Pero lo más importante es que este personaje, al que por cierto poco se le da la humildad, debería preguntarse ¿qué llevó a López Obrador a reconsiderar su decisión de que los “superdelegados” siempre no sean secretarios técnicos? ¿no será que ya entendió que, aunque haya ganado legítimamente la presidencia de la República, también los gobernadores ocupan un puesto al que llegaron por una elección popular?

Los morenistas como Balderas Puga deberían reflexionar sobre el papel que están jugando en la historia, y tomárselo con seriedad: los ciudadanos no los colocaron en las posiciones que hoy ocupan para que acaben instaurando una tiranía… así que ¡menos soberbia y más actitudes de demócratas!